Nicolás Maquiavelo: 500 años de la escritura de El Príncipe,

Lunes, 01 de Abril de 2013

Para conocer más y debatir sobre el pensamiento de Maquiavelo, los próximo 9 y 10 de abril, de 9 - 12 en la Universidad Javeriana y de 5 - 8 en la Universidad del Valle los dos días, se adelantará al simposio "El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, 500 años después", que han organizado en conjunto los dos universidades con invitados internacionales que actualizan la interpretación contemporánea de Maquiavelo, y se ha organizado a propósito de la conmemoración de los 500 años de la escritura de El Príncipe.

Cómo un material previo les enviamos el siguiente artículo escrito por dos investigadores de Javeriana Cali, para que ustedes lo puedan utilizar en sus medios de comunicación, si lo consideran importante y como material de referencia.

¿Puede todavía hoy un escrito como ese decirnos algo sensato sobre el saber y la acción política?

Por: Ever Eduardo Velazco Grupo de investigación De Humanitate y Jorge Andrés López Grupo de investigación DEIS Pontificia Universidad Javeriana - Cali


Para muchas personas el nombre de Maquiavelo sigue estando asociado con el mal y con una frase que ha hecho carrera durante siglos: "el fin justifica los medios". De allí que sea necesario ubicar al lector lejos de estos equivocados lugares comunes asociados con el nombre de Maquiavelo para dar inicio a nuestra reflexión. En efecto, en ningún escrito de Maquiavelo está escrita literalmente esa famosa frase, ni se deduce de su pensamiento tal defensa de una efectividad subjetiva del poder sin ética alguna. El Maquiavelo "maquiavélico" es una interpretación que normalmente se hace a partir de tomar unas cuantas frases sueltas de sus escritos, y hacerlas pasar como las claves del pensamiento de este diplomático florentino. El problema con ese método de interpretación es que abstraer esas frases del contexto que les da sentido conlleva equívocos, y eso se puede evitar a partir de métodos exegéticos más rigurosos, lo que incluye una lectura del conjunto de su obra y no sólo interpretarlo a partir de fragmentos de la misma. Maquiavelo es un pensador de la acción política, de sus elementos, de su lógica interna, o como él mismo lo expresa lo que él tiene como tesoro es un "conocimiento de las acciones de los grandes hombres", pero no es un pensador inmoral o amoral como muchos creen, muy por el contrario, el ideal de una ética política que se base en sus principios debe tener como horizonte de acción a la gloria, que se puede entender como el reconocimiento que hacen las personas a un determinado actor político porque con su acción resultó acrecentando o generado la grandeza de su Estado, o porque se fundó o re-fundó un orden político con una estructura tal que pueda perdurar en el tiempo y hacer historia entre las historias de los hombres.

Lo anterior presupone al menos dos tesis básicas: una es que los seres humanos necesitamos reconocimiento en cuanto colectivo, y la otra es que se necesita mucho tiempo para comprender el sentido de las acciones humanas. Es otras palabras, las personas cuando están en algún colectivo humano, como por ejemplo una creación política como el Estado, necesitan sentirse orgullosos de vivir en tal Estado, y eso en palabras cotidianas se muestra de la siguiente forma: podemos preguntar "¿usted por qué se siente orgulloso de ser colombiano?", seguramente que hay muchas cosas por las cuáles sentir orgullo, pero habría que ver si el motivo de orgullo es la grandeza de nuestra colectividad. Así mismo, el sentido de las acciones políticas es una interpretación que se hace post-facto, mucho tiempo después de que se han realizado, es el famoso "juicio de la historia", que no es otra cosa que afirmar que en la inmediatez de nuestras acciones todavía no comprendemos qué fue lo que realmente hicimos, sino que es necesario que pase mucho tiempo para saber realmente qué fue lo que se terminó haciendo con nuestra acción en una colectividad humana. La tesis maquiaveliana de fondo es que lo que contribuye a construir la comunidad política no es tan sólo que en ella se ejerza poder de cualquier manera, sino que en ella se construya grandeza a partir de la conservación y engrandecimiento de una institucionalidad adaptable a los vaivenes de la incertidumbre.

Sentadas de manera somera dos bases filosóficas del pensamiento de Maquiavelo, podemos dar paso a responder la pregunta que titula este ensayo. En efecto, parece que sí hay algo que todavía nos dice un texto como El Príncipe: es necesario distinguir en política que una cosa es la "verdad efectiva" de la política y otra muy diferente es la "imaginación" sobre lo político, una cosa es lo que parece ser, y otra lo que en efecto es. Dediquemos unas cuantas líneas a desarrollar un matiz de esa idea: el papel de los ciudadanos frente a la opinión política.

Es necesario partir de que a cualquier persona le es dado opinar cualquier cosa sobre política. Eso es un hecho natural de la vida humana, pero el punto es ¿de dónde o a partir de qué es las personas construyen sus opiniones? Por lo general de rumores que circulan, o de lo que se dice en los medios de comunicación, pero en general son opiniones hechas "desde lejos" y no por conocimiento directo de la cosa de la que se opina. El hecho es simple, no todos los 43 millones de colombianos tenemos acceso a las discusiones internas entre la gente de confianza de los políticos, aquellos con los que medianamente ellos podrían hablar con sinceridad, pero tampoco tienen acceso a la mente de los ciudadanos que ocupan cargos públicos como para tener certeza de primera mano de lo que piensan, por tanto, la "verdad efectiva" de lo político es que todo imaginario político se funda en pura opinión construida a partir de las fuentes dichas. Entonces, si el apoyo o no de los ciudadanos a la gestión de un político se basa en la apariencia de la opinión, ¿no deberían ser la principal preocupación de un político los medios por los cuáles se forman las personas sus opiniones políticas?

Esa intuición de Maquiavelo es tan honda como peligrosa, si no pensemos en la manipulación de la opinión que pueden hacer los medios de comunicación, por ejemplo, en el caso en que tras la apariencia de efectividad lo que se busque sea esconder los muertos y las injusticias contra muchos ciudadanos. Los ciudadanos deberán estar atentos, pues es desde esas "imaginaciones" o imaginarios desde donde se construye la realidad política de un pueblo y lo que define su destino. Pero también pensemos en aquellos políticos que por pretender ser "humildes" no muestran todo lo que realmente están haciendo en pro de la comunidad, y eso es un doble error: por una parte porque son presa fácil de los enemigos políticos, porque ellos sí que están muy interesados en formar imaginarios distorsionados sobre la gestión a partir de resaltar los aspectos negativos de la misma; y por otra parte, tampoco contribuyen a construir la grandeza de la comunidad política. La intuición de fondo es, pues, que aunque algún político en realidad "haga mucho" por la comunidad, si no lo sabe comunicar, la verdad política es que "no hace nada", como también puede que alguien en efecto esté destruyendo la institucionalidad política y pueda aparecer como un "salvador de la patria".

Como quien dice, no todo lo que brilla es oro, pero no todo lo que no brilla es barro. Pero, ¿qué enseña todo esto, tanto a ciudadanos que ejercen cargos públicos como a ciudadanos que no lo hacen? Que es prioridad política tomarse en serio eso de que en política la apariencia es la realidad, y esa es una de esas "verdades efectivas" de las que habla Maquiavelo. Si la política es un juego de apariencias se hace necesario que, sobre todo, los ciudadanos estemos atentos a ese juego y aprendamos que la política consiste en ese juego, sólo si sabemos esa lógica de la apariencia nos acercamos más a la "verdad efectiva" y nos alejamos de la "imaginación" que es una opinión equivocada sobre lo político.

En conclusión, Maquiavelo escribió no tanto para los políticos profesionales que saben cómo funciona el mecanismo político y pueden sacar provecho de él, sino que escribió para el que no conoce tal mecanismo, que puede ser el ciudadano de a pié, pues ese todavía puede ser presa del mecanismo precisamente porque no lo conoce y vive todavía en la "imaginación" y no en la "verdad efectiva". De este modo, Maquiavelo es de algún modo un educador de sus lectores en los intríngulis reales o en los mecanismos que realmente funcionan en el mundo común, que es el mundo político. Así, 500 años después el mensaje parece ser muy claro: desconocer la "verdad efectiva" es actuar, vivir y opinar ingenuamente frente a lo político, y se precisa no serlo o de lo contrario puede salirnos muy caro, incluso literalmente, pues no olvidemos que es de los bolsillos de los ciudadanos de donde salen todos los dineros que van a parar a las pensiones y los salarios desmedidos de algunos "funcionarios" públicos de una país como el nuestro. Al ciudadano le compete, pues, educarse en la "verdad efectiva" para agudizar su capacidad de juzgar sobre lo político, su capacidad de acción y la responsabilidad de preservar la libertad política.

Nicolás Maquiavelo: 500 años de la escritura de El Príncipe,, pontificia universidad javeriana cali, cali, valle, puj, universidad javeriana
Universidad Javeriana - Cali

Contacto

Rector:
Padre Jorge Humberto Peláez Piedrahita S.J

Director Oficina de Comunicaciones
Juan Carlos Prado Caicedo

olcomunicaciones1@gmail.com
jprado@javerianacali.edu.co

Teléfono: (2) 3218200 ext. 175
Dirección:
Calle 18 Nº 118-250
Cali

Página web: www.javerianacali.edu.co

Universidad Javeriana - Cali

Nota: El Centro Virtual de Noticias, CVN del Ministerio de Educación Nacional no se hace responsable de esta información. Este contenido corresponde a un boletín de prensa enviado por:

Universidad Javeriana - Cali