El PNUD propone un nuevo modelo de desarrollo económico y social para El Salvador

Lunes, 24 de Enero de 2011

(San Salvador, enero 21) - El Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador 2010 propone las bases para un nuevo modelo de desarrollo en El Salvador. La principal característica del nuevo modelo es que coloca a la gente al centro del proceso de desarrollo.

De acuerdo con el Informe, todos los modelos practicados hasta ahora en El Salvador (agro-exportación, industrialización por sustitución de importaciones, promoción de exportaciones y atracción de inversiones) han tenido una deficiencia fundamental: hacer de los bajos salarios de los trabajadores la principal ventaja para insertarse en los mercados internacionales, y del subempleo la forma predominante de sobrevivencia de la mayoría de la población.

Luego de un análisis minucioso de más de 60 años de políticas públicas, la publicación añade que esa deficiencia ha estado relacionada con otras dos: a) El Salvador históricamente ha tenido una macroeconomía débil y b) la política social ha tenido un carácter subsidiario en el proceso de desarrollo.

Un error que se arrastra desde hace muchos años es creer que el país ha tenido una macroeconomía sólida, solamente porque ha habido estabilidad de precios y del tipo de cambio. En contraposición, y como evidencia de las debilidades de la macroeconomía salvadoreña, el Informe proporciona cifras abundantes que muestran que el país se ha caracterizado por exhibir: bajas tasas de crecimiento económico, bajos niveles de ahorro e inversión, una situación fiscal precaria, desequilibrios crónicos en el sector externo y tendencia a un círculo vicioso de endeudamiento, pérdidas de productividad relativa y altas tasas de subempleo y desempleo.

La política social, por su parte, lejos de ser vista como el fundamento para ampliar las capacidades de las personas y como el camino para edificar una economía competitiva a nivel internacional, fundamentada en la productividad laboral, ha sido más bien de carácter residual, y su alcance ha dependido de los resultados arrojados por la política económica.

El Informe documenta que como las tasas de crecimiento económico y de creación de trabajo decente han sido bajas, también han sido bajas las contribuciones públicas y privadas a la política social. Prueba de ello, es que aunque el gasto público social ha venido aumentado hasta llegar a representar alrededor el 11% del PIB, este todavía es inferior en más de 5 puntos porcentuales al promedio de América Latina y cerca de 18 puntos más bajo que el de los países nórdicos.

En congruencia con este diagnóstico, el documento propone un nuevo modelo que parte de la premisa de que "la verdadera riqueza de una nación está en su gente" y de reconocer que los aspectos básicos del desarrollo son: unidad nacional, trabajo duro, ahorro, invertir en la gente y aprovechar las oportunidades.

La visión de futuro que se persigue es que en 20 años El Salvador sea un país de alto desarrollo humano. Los objetivos de largo plazo que se buscarían con el nuevo modelo son: 1) asegurar trabajo decente para todas las personas en edad de trabajar y con voluntad de hacerlo, 2) alcanzar cobertura universal en los pilares básicos de la política social (educación, salud, empleo, vivienda, pensiones, discapacidad y redes de cuidados de familia e hijos), 3) corregir los desbalances macroeconómicos del país, y 4) reactivar la economía y lograr un crecimiento robusto y sostenido.

La estrategia propuesta consiste en generar las condiciones para que el país pueda hacer inversiones crecientes y sostenidas en el desarrollo de las capacidades de la gente y en la creación de un entorno que permita su aprovechamiento para que también las personas amplíen sus opciones y oportunidades. Concretamente, esto se lograría a partir de la construcción de un círculo virtuoso que permita aumentar sostenidamente los niveles de ahorro, inversión, competitividad, crecimiento y empleo. Para ello, la estrategia propuesta se apoya en cinco pilares: una nueva política social, política salarial basada en la productividad, reorientación de la política macroeconómica, un cambio de prioridades en las políticas sectoriales y reformas institucionales.

El punto de partida de la estrategia es el aumento de la tasa de ahorro nacional a partir de la introducción de nuevas contribuciones obligatorias vinculadas a la ampliación progresiva de los ámbitos cubiertos por las redes de seguridad social, más algunas medidas fiscales que permitan modificar el mapa de incentivos a favor de la inversión y la producción y en detrimento del consumo y las importaciones.

Se trata, por lo tanto, indica la publicación, de sacrificios que tendrán que hacer todos los miembros de la sociedad (gobierno, empresarios y familias) que tomarán la forma de menor consumo presente, pero que tendrán como contrapartida mayores niveles de inversión en productividad y un mejoramiento de la competitividad de la economía. Una de las ventajas es que es posible hacer sacrificios. El PIB per cápita y el ingreso per cápita de El Salvador hoy, superan a los niveles alcanzados en 1990 en 63% y 71%, respectivamente. El Salvador tiene hoy por hoy el mayor ingreso per cápita de su historia, por lo que es posible y necesario aumentar el ahorro. El Salvador no podrá desarrollarse y seguirá teniendo un desempeño mediocre si no se produce un quiebre con el modelo actual que nos ha convertido en el tercer país más consumista del mundo, subraya el documento.

La inversión en capacidades en la gente, en infraestructura y en incentivos a la producción es el destino del ahorro en el modelo propuesto. De acuerdo con la propuesta, "Debe descartarse la utilización de los recursos del ahorro para financiar gasto corriente. Lo que el país necesita es invertir en aumentar la productividad de la gente, la competitividad, y en la reducción de los costos de producir en el país".

El círculo se cierra con el empleo. Para ello, el documento del PNUD propone que los resultados de la estrategia se evalúen principalmente por la cantidad de empleo integrado a las redes de seguridad social que genere.

Finalmente, el documento contiene una serie de propuestas puntuales para hacer operativa la estrategia, entre las que se destacan:

· Creación de un "fondo pro bienestar familiar": se alimentaría de aportaciones de empleados y empleadores en cuentas de ahorro individuales con el fin de favorecer la economía familiar y el pleno desarrollo de los miembros de la familia en las diferentes etapas del ciclo de vida. Permitiría además financiar inversiones productivas.

· Aumento de la inversión pública social. Si bien el fondo pro bienestar familiar es la gran apuesta de financiamiento del gasto social en el largo plazo, en el corto y mediano se requiere aumentar el gasto social en al menos 4% del PIB, particularmente para permitir universalizar la educación media y la calidad de la educación (universalización del dominio de la computación y de inglés).

· Definición de apuestas estratégicas. El Salvador necesita pensar y definir cuáles industrias serán el motor de su desarrollo económico. Para ello se recomienda la creación de una institución integrada por especialistas altamente calificados, seleccionados por el presidente de la República y provenientes de diversos sectores que serían los responsables de proponer los incentivos que apoyarían las apuestas estratégicas definidas.

· Creación de un fondo de promoción de apuestas estratégicas, el cual se constituiría con aportaciones obligatorias aplicables tanto a la producción nacional como a las importaciones, cuya recaudación se destinaría a financiar proyectos de apoyo al desarrollo de cadenas productivas y aumento de su competitividad.

· Inversiones en infraestructura para la competitividad y cambios en los incentivos para atraer inversión extranjera directa. Los actuales incentivos fiscales deben reemplazarse por incentivos alineados al círculo de desarrollo de capacidades y competitividad.

· Una agenda de fortalecimiento institucional. A partir de los hallazgos, el Informe recomienda una serie de acciones orientadas a mejorar el entorno de negocios, tales como el fortalecimiento de la independencia y capacidades de entes reguladores y la incorporación de mecanismos para aumentar la eficiencia y eficacia en la gestión del Gobierno.

Para financiar la estrategia, el documento propone un "contrato social" más que un pacto fiscal. La diferencia entre uno y otro es que un contrato social va más allá de las medidas fiscales, pues se fundamenta también en el ahorro privado, tal como se propone en el Informe.

El PNUD propone un nuevo modelo de desarrollo económico y social para El Salvador, cvn
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