"Leer tu diario me ha abierto los ojos; estar ajenos a las realidades que nos rodean es el principal pecado de los jóvenes de hoy, tan inmersos en los nuevos mundos creados por la tecnología y los medios de comunicación, pero tan ignorantes en lo concerniente a los problemas que aquejan a su comunidad y a la humanidad en general…"
Este es un fragmento de la carta con la que Jaqueline González Olaya, estudiante de 9º grado de la Institución Educativa José Guillermo Castro del municipio de La Jagua de Ibirico (Cesar), quien junto a la docente Anix María Contreras ganaron el primer lugar del concurso Una carta para Ana Frank, certamen con el que el Ministerio de Educación Nacional, la comunidad judía en Bogotá y la Fundación Aviatur buscaban promover el conocimiento y la apropiación de los derechos humanos, así como el fortalecimiento de las competencias ciudadanas en los jóvenes colombianos.
Para Jaqueline participar en el concurso y realizar la lectura del diario de Ana Frank la motivó a pensar cómo podría proponer una solución a problemas como el analfabetismo y la desnutrición infantil que se presentan en su municipio: "me impresionó muchísimo la historia de vida de Ana Frank y la lectura del libro me dió muchos elementos para pensar y reflexionar sobre lo que vivimos nosotros los niños de La jagua de Ibiríco, ya que uno ve a niños que no pueden entrar al colegio, que son maltratados, que padecen muchas necesidades. Por ese motivo convoco en mi carta el apoyo de todas las personas de la región, a los representantes de la Alcaldía y otras organizaciones, para que nos unamos y tratemos de acabar con el analfabetismo, hacer campañas de educación y de recolección de alimentos y útiles para los niños, porque ya es hora que nosotros los jóvenes también propongamos maneras de solucionar los problemas y cambiar las cosas", afirma.
Estas propuestas le permitieron a la joven de 14 años de edad hacerse acreedora de un viaje a la ciudad de Amsterdam (Holanda), pero la sorpresa para la estudiante no terminó con esta noticia ya que el director de la Drummond Company, Agusto Jiménez, hizo público la entrega de una beca para realizar sus estudios de educación superior, anuncio que causo euforia en su profesora, quien minutos más tarde sería sorprendida con la noticia de que esta compañía construirá en su municipio una institución educativa que llevará el nombre de Ana Frank, premios que no estaban contemplados en la convocatoria original del concurso y que fueron otorgados como premio sorpresa por parte de los organizadores.
Redactar la carta con la cual ganó esta convocatoria le permitió a Jaqueline darse cuenta de la importancia que tiene el respeto por la diferencia en la construcción de una sociedad en paz: "al leer el diario de Ana Frank reconocí que no todas las personas somos iguales y que si respetamos esas diferencias podemos solucionar los problemas de violencia; también aprendí que hay que seguir su ejemplo, ya que ella tenía una mirada filantrópica de la vida; que es necesario ser una persona echada pa’lante(SIC), que hay que mantener la mirada fija en nuestros metas y que alrededor nuestro hay muchas cosas malas y que no debemos dejar que eso nos afecte, ya que esta actitud le permite a uno sobrepasar todas las dificultades".
Premios que sorprendieron a los estudiantes
Pero las sorpresas no terminaron ahí, ya que Sandra Lorena Fernandez, estudiante de la Escuela Rural Mixta El Crucero, de Sotará (Cauca), quién en su carta narraba la idea de construir un parque infantil en su municipio, logró hacer su sueño realidad. Esto es posible gracias a la donación entregada por parte de la Fundación Aviatur, quienes reconocieron a esta estudiante sus buenos deseos y que permitirá que este municipio cuente con un lugar dedicado al esparcimiento de los niños de la región.
El triunfo de Jaqueline también lo disfrutó la docente Anix María Contreras, quien acompañó a la joven en la construcción de su propuesta comunitaria y quien afirmó que el hecho de que su alumna haya obtenido ese reconocimiento demuestra que su labor va por un buen camino y que gracias a los procesos de reflexión promovidos por el concurso en sus estudiantes, les permitió a sus alumnos identificar los principales problemas de su región; además "uno de los logros que obtuvimos al promover la participación de los estudiantes en el concurso fue que todos identificaron que los niños se encontraban expuestos a un sinnúmero de dificultades y pensaron que la mejor manera de ayudarlos era a través de la solidaridad. Pero luego de leer todas las cartas de mis estudiantes reconocimos que la mejor propuesta era la que había hecho Jaqueline en su carta y en ella se demuestra el respeto e interés que tiene por su comunidad".
Así mismo la docente comentó que este ejercicio le permitió conocer mucho más a sus estudiantes a través de lo que plasmaron en los documentos "con este ejercicio me pude dar cuenta de la realidad que viven mis estudiantes, ver como perciben ellos el mundo, y los problemas a los cuales creen que se encuentran expuestos, este ejercicio me permitió como maestra conocer de verdad - verdad a mis estudiantes".
La carta ganadora fue seleccionada por un jurado calificador, integrado por el ex presidente colombiano Belisario Betancur; Hilda Denmer, representante de la Oficina de relaciones humanas de la comunidad judía de Bogotá; JeanClaude Bessudo de la Fundación Aviatur; Stella Goldstein, presidente de la Fundación SAJOR y Heublyn Castro, subdirectora de Referentes de Calidad del Ministerio de Educación Nacional.
El jurado tuvo en cuenta la claridad expositiva la organización del texto, la claridad en las ideas, el vocabulario utilizado, el dominio de las reglas de gramática, la evidencia de lectura del diario de Ana Frank y haber presentado el mejor proyecto comunitario basado en el respeto de los principios de los derechos humanos: dignidad, libertad, solidaridad, justicia, no discriminación e igualdad con la creación del Grupo de Apoyo Infantil "Los Salvadores" que promueve el bienestar de la infancia del municipio de La Jagua de Ibirico, Cesar.
Jaqueline fue la ganadora entre los más de 150 estudiantes de 8º y 9º de 25 departamentos que participaron en la convocatoria a través del portal educativo Colombia Aprende (www.colombiaaprende.edu.co).
Esta premiación se realizó en las instalaciones del Centro de Información de las Naciones Unidas y conto con la presencia del vicepresidente de la República Francisco Santos; la ministra de Educación Nacional, Cecilia María Vélez White; Bruno Moro, Coordinador Residente y Humanitario del Sistema de las Naciones Unidas en Colombia; el Embajador del Estado de Israel en Colombia, Meron Reuben; la presidente de la Fundación Dignificando, Raquel de Haime; El presidente del jurado del concurso, Belisario Betancourt; personalidades nacionales como el ex presidente Cesar Gaviria y Clara Rojas, y varios sobrevivientes del holocausto residentes en Colombia.
La convocatoria
‘Una carta para Ana Frank’ es un concurso creado por el Ministerio de Educación Nacional, la comunidad judía de Bogotá y la Fundación Aviatur en el año 2009, que cerró su etapa de inscripciones el pasado mes de diciembre.
La convocatoria se planteaba escribir un texto en el que el estudiante contará cómo organizaría y promovería un proyecto comunitario basado en el respeto de los principios de los derechos humanos. Para tener elementos de juicio y de contexto, los participantes debían hacer una lectura previa del Diario de Ana Frank y posteriormente realizar un proceso de análisis con el acompañamiento de un profesor.
Si quiere conocer a los finalistas del concurso ‘Una carta para Ana Frank’, consulte el espacio de Novedades en el portal educativo Colombia Aprende www.colombiaaprende.edu.co.
¿Quién era Ana Frank?
Ana Frank fue una niña de ascendencia judío - alemana, que escribió un diario en el que contaba sus vivencias y experiencias en la ciudad de Ámsterdam (Holanda), mientras se escondía de las tropas nazis durante la Segunda Guerra Mundial en un refugio construido en un edificio de oficinas de esa ciudad.
En su diario, la joven relata cada uno de sus sentimientos y la forma en que veía a cada uno de sus familiares en ese escondite. Finalmente fue capturada junto con su familia y enviada al campo de concentración nazi de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944, y más tarde, al campo de concentración de Bergen-Belsen, donde moriría en 1945, a la edad de 16 años a causa de una fiebre tifoidea.
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