Una puta noche de sábado
Actualizado el 25 de Enero de 2010

Cuento: Una puta noche de sábado
Autor: Edward Fernando Bedoya Galvis
Institución educativa: Universidad Del Quindío
Ciudad: Circasia, Quindío

Cuento: Una puta noche de sábado
Una puta noche de sábado es la historia de un romance maldito entre Pablos, un empleado de una empresa funeraria; y Sophia Steves, una bailarina de un club nocturno con la que vive un romance rodeado por la realidad de la guerra de los grupos insurgentes, el abuso sexual a menores de edad y el homosexualismo. A pesar de la pasión que comparten los protagonistas no puede evitar la fatalidad de su destino.

Nunca, podré olvidar aquel lunes, es más, cada lunes lo recuerdo y lo materializo como hoy, que es lunes como todos los demás que han transcurrido y desde entonces... Siempre había considerado que el día lunes era el día más arduo de la semana, era regresar de nuevo al movimiento circular de la rutina insistente para ofrecer planes funerarios; tocar las puertas de las casas que se situaban en los barrios más alejados de la ciudad y de este modo ganarse la vida. Se ganaba la vida ofreciendo planes de lujo para la muerte; sin embargo, el primer lunes de ese mes era diferente a los pasados. Pablos, trabajaba duro de lunes a viernes, vivía en una casona de una vieja llamada Raquel, una vieja arrugada que ocultaba toda su soledad y tristeza detrás de un exagerado maquillaje, que daba la apariencia de un payasito triste.

Autor: Edward Fernando Bedoya Galvis
Edward Bedoya es un joven de 25 años descomplicado pero riguroso en su trabajo como escritor. Cuenta que su gusto por escribir nació un día cualquiera y aunque no hace parte de ningún club ni se había aventurado a mostrar su trabajo, se animó cuando supo del Concurso Nacional de Cuento.

La idea con la que llegó la inspiración para escribir su historia surgió una mañana de miércoles en la que se encontraba en la sala de la casa leyendo algunos apuntes para un parcial de la universidad que tenía en la noche y un hombre joven llamó a la puerta ofreciendo planes funerarios. Este hombre a pesar de que no parecía tener más de 30 años, lucía cansado y Edward consideró que él podía ser el protagonista de su historia.

Al principio comenzó con una idea introductoria de dos párrafos que con el paso del tiempo fue tomando forma y a la que le fue agregando elementos que le dieron vida al personaje ficticio que se vio envuelto en una trama de eventualidades, marcadas todas por un romance maldito, como él mismo lo denomina.

Cuenta que tuvo que recortar su historia para que cumpliera con todos los requisitos del Concurso. "Lo envié el ultimo día, y me llevé una sorpresa brutal, el cuento era demasiado largo, y me vi en la obligación de suprimirle palabras", asegura.

Al preguntarle por su obra, Edward habla de ella como si estuviera hablando de un hijo. "Fue un ejercicio de casi dos meses, porque cuando se crea un texto, es como tener un hijo, es decir, hay que llevarlo, traerlo, cuidarlo, pulirlo, corregirlo y finalmente enviarlo".

Dice que espera mostrar su obra completa, sin cortes, el día de la premiación.Tras una conversación de varios minutos, se excusa pues se retira a compartir con sus mejores amigos una tertulia con la compañía de lo que el llama "el buen café de mi pueblo".

 

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