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Medellín, Nov. 18 – Agencia de Noticias UN– Un pararrayos Franklin o, en términos más sencillos, una varilla en la punta de un árbol se convirtió en una solución para contrarrestar las muertes de ganado por causa de rayos en una zona rural del Magdalena Medio.
Es un proyecto piloto adelantado por el Grupo de Investigación en Alto Voltaje de la Facultad de Minas de la UN en Medellín. La innovación comenzó cuando un ganadero de Puerto Triunfo, Antioquia, acudió a los investigadores luego de exponer su preocupación por la continua exposición del ganado ante las descargas eléctricas y debido a que en el pueblo comían carne asada gratis, gracias a los rayos que ocasionaban la muerte de sus reses.
"Empezamos a investigar y encontré que sin dañar los árboles podíamos colocar los pararrayos. Se estableció una metodología que no fuera en contra del medioambiente, que no se dañaran las ramas de los árboles y, adicionalmente, que el montaje a realizar no impidiera que el árbol creciera", explicó Clara Rosa Rojo Ceballos, líder del grupo de investigación.
El ganado suele aprovechar las arboledas para tomar la sombra, alimentarse y pacer, lo que los pone en riesgo, pues los árboles son pararrayos naturales y a su alrededor ocurren con mayor frecuencia las descargas eléctricas. Esta razón motivó a los investigadores a instalar 100 pararrayos en el oriente del caserío Las Mercedes, municipio de Puerto Triunfo, en la cuenca del Río Claro, donde se realizó el estudio.
Los investigadores realizaron mediciones de ocurrencias y diseñaron una metodología para la selección de los árboles apropiados para instalar el pararrayo. Así, determinaron que el árbol debe estar en cotas más altas (niveles o puntos altos) o en terrenos más elevados; tener una altura superior a 3 metros, estar ubicado a unos 15 metros de los sesteaderos o lugares donde campean los animales y tener buen estado del tronco, ramas firmes y no muy frondoso.
"Si el tronco mide menos de un metro, se utiliza un bajante. Si su longitud es mayor, se utilizan bajantes conectados entre sí. En caso de que sea tupido, es necesario podar los topos, se instala el pararrayos en la parte superior. Utilizamos manguera en vez de tubo PVC, varillas de costa a tierra que permitiera al rayo descargarse", argumentó la docente Rojo Ceballos.
Esta es una tecnología "que no es del otro mundo", resaltó la docente, pero podría convertirse en una alternativa que reduciría el número de casos por muertes de ganado como consecuencia de las descargas eléctricas.
Frecuentes en zonas abiertas
Daniel Aranguren Fino, del Programa de Investigación sobre Adquisición y Análisis de señales (Paas) de la UN en Bogotá, señaló que a pesar de no conocer en detalle el trabajo que adelantó el Grupo en Alto Voltaje, los pararrayos son dispositivos diseñados para proteger edificaciones y estructuras, y no grandes espacios debido a que su área de influencia es muy pequeña, del orden de decenas metros. Generalmente, no se consideran como protección para personas o animales en espacios abiertos.
Expertos en el tema coinciden en que los espacios abiertos son los lugares más peligrosos para las personas y los animales. Si bien no tienen datos de los últimos, en lo que se refiere a personas se calcula que de cada 10 víctimas de accidentes con rayos 1 muere y que las demás quedan lesionadas. En el país se estima que hay alrededor de 100 muertes al año.
Aranguren Fino explicó que, con los datos disponibles desde 1997, se ha encontrado la zona de más alta actividad eléctrica alrededor del Magdalena Medio, seguido del Valle del Cauca, Santander, Boyacá, Antioquia, Chocó y generalmente en las estribaciones de las cordilleras.
Rayos, en el mundo
Según un estudio del docente Horacio Torres Sánchez, vinculado a la Facultad de Ingeniería de la UN en Bogotá, mientras una de las zonas más tormentosas de Europa se encuentra en Los Alpes, con promedios multianuales de 30 días tormentosos al año, las zonas colombianas del nordeste de Antioquia, Medellín y el Valle de Aburrá presentan promedios superiores a 140.
En el mundo se habla de un rayo cada segundo, en Colombia del orden de 8 millones al año. Los países ubicados en la zona tropical, como Colombia, presentan la mayor actividad de rayos del planeta, y África central es el lugar en el mundo con mayor frecuencia, así como también el estado de la Florida (Estados Unidos). Mientras tanto, el Ártico y la Antártida y las islas del Pacífico se consideran las zonas donde se registra menor ocurrencia.
Pararrayos protegen al ganado de descargas eléctricas, cvn, |