En la Fundación Universitaria Luis Amigó los estudiantes no emplean cuadernos de apuntes, ni presentan exámenes. En su lugar, llevan portafolios de desempeño en los que consignan a lo largo del estudio sus datos y los del curso, un cronograma, una síntesis de las actividades, sus objetivos, logros, reflexiones personales y compromisos. Esta experiencia fue presentada en la mesa No. 2 del Foro Nacional de Evaluación del Aprendizaje en la Educación Superior, que concluyó este jueves en el Hotel Tequendama en Bogotá.
"Allí se registra la historia de vida del estudiante, un diario académico en el que escribe lo que piensa, lo que hace y lo que deja de hacer", explica José Jaime Díaz de la fundación.
Para José Jaime, este modelo está basado en el estudiante como centro del universo pedagógico y su propósito fundamental es promover la formación integral, la autoevaluación y la autonomía.
"Entendemos como aprendizaje una acción crítica que tiene en cuenta el juicio, la racionalidad, la pasión y el sentimiento. Para nosotros no tienen sentido las calificaciones, ni emplear cualificaciones globales de grupo", asegura. "La formación no es un producto, sino un proceso permanente.
A su vez, Jaime resaltó que el portafolio de desempeño permite identificar intereses, necesidades, logros, dificultades y facilita un diálogo abierto entre el docente y el estudiante en el que el maestro cumple un papel importante en el acompañamiento de este proceso constructivo.
Respecto a esta experiencia, el consultor Sergio Tobón, uno de los expertos invitados al foro y comentarista en esta mesa, resaltó su carácter innovador, el hecho de que se le dé prioridad a los estudiantes y de que se enfatice en el desarrollo de su autonomía.
"Es realmente innovador en educación superior y único en las instituciones de educación superior que se manejen portafolios de esta manera", afirmó.
Javeriana evalúa competencias lectoescriturales
La prueba de competencias lectoescriturales de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá fue otra de las experiencias que se presentó. En este sentido, Adriana María Salazar de esta universidad explicó que este examen busca diagnosticar el nivel de desarrollo de las competencias básicas necesarias para ingresar a la educación superior.
Añadió que esta es una prueba de criterio en la que se tienen en cuenta tres aspectos: los pragmáticos (competencia para visualizar el texto leído o producido), los semánticos (competencia para relacionar y jerarquizar ideas en el momento de leer y escribir un texto) y los expresivos (competencia para utilizar aspectos formales del lenguaje de manera organizada y cohesiva a la hora de comprender y producir un texto).
En el 2007, se aplicó una primera prueba de estas en la admisión de estudiantes a la carrera de Ciencia Política y en 2008 se realizó otra para la admisión de estudiantes de Comunicación Social y Ciencia Política con una novedad: la entrega de informes individuales que indican al estudiante su desempeño en las pruebas y sugerencias.
"Hacer una prueba de criterios es el resultado de un proyecto de investigación, pues radica en valorar a cada estudiante con base en parámetros establecidos y en el análisis del contexto lo que permite comparar a cada estudiante consigo mismo, algo fundamental en los nuevos procesos evaluativos" manifestó.
Experiencias de Eafit y Universidad Militar
María Teresa Londoño expuso la experiencia de la Universidad Eafit, mediante la cual se busca evaluar de manera integral el desempeño del estudiante en su práctica profesional en empresas nacionales o internacionales.
Esta evaluación tiene dos finalidades: obtener una calificación cualitativa y cuantitativa y retroalimentar a la academia con las observaciones de los empresarios sobre las fortalezas y aspectos por mejorar en los estudiantes.
Por último, Cecilia Cárdenas expuso el caso "Sistema de Información y Evaluación", un sistema integrado que permite realizar evaluaciones en línea y brindar inmediatamente retroalimentación de las preguntas cerradas.
Este sistema fue desarrollado e implementado con el propósito de facilitar el proceso y la administración de la evaluación del aprendizaje de los estudiantes a distancia de una manera sistemática, flexible, eficaz y eficiente aprovechando los adelantos tecnológicos.
En general, de acuerdo con Sergio Tobón, todas estas experiencias obedecen a propuestas metodológicas claras, bien estructuradas y que reflejan el compromiso de las universidades por mejorar el aprendizaje, así como los procesos de evaluación.
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