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Eventos adversos, un reto para profesionales de la salud

Bogotá D.C., 22 de abril de 2008 –Agencia de Noticias UN– El profesor del Instituto de Investigaciones Clínicas de la UN Hernando Gaitán, con el Grupo de Evaluación de Tecnologías y Políticas en Salud, realizó en algunas instituciones de salud de Bogotá un estudio sobre eventos adversos en hospitales. Un evento adverso es aquel que genera daño al paciente, causado después de que éste ingresa a la institución médica y está relacionado más con el cuidado proveído o con ocasión de éste que con la enfermedad de base.

El objetivo fue conocer la importancia del problema en Colombia en términos de la frecuencia con que se presentan, su evitabilidad, los factores que los producen y sus consecuencias, así como las áreas de esfuerzo de las instituciones para la prevención futura de los mismos.

Según el estudio, financiado por la Universidad Nacional y Colciencias, en nuestro medio, la mortalidad asociada a los eventos adversos es cercana al 6 por ciento.

No toda complicación es un evento adverso. "Por ejemplo, un paciente que presenta un cuadro de dolor abdominal secundario a apendicitis complicada con peritonitis, debido a que acudió tardíamente al hospital y tomó analgésicos autoformulados, es considerado una complicación de la enfermedad de base y no un evento adverso", explicó Gaitán.

Una infección intrahospitalaria, una reacción alérgica a un medicamento o una caída son otros ejemplos de eventos adversos. Sin embargo, un importante porcentaje de éstos no son prevenibles o evitables.

El proceso de estudio

En esta investigación participaron los servicios quirúrgicos, los obstétricos y los médicos de cuatro instituciones de salud del país. El primer paso consistió en la traducción y estandarización de dos tipos de formularios, usados previamente en un estudio en Canadá. Éstos fueron aplicados a cerca de 8400 pacientes evaluados.

El diagnóstico de ingreso, las enfermedades concomitantes que tenía el paciente al ingreso a la institución –por ejemplo, diabetes, hipertensión o cáncer–, los datos de los procedimientos llevados a cabo o los tratamientos a los cuales fue sometida la persona fueron evaluados. Además, se llevó a cabo una revisión cuidadosa de la historia clínica de cada una de ellas.

Las situaciones sospechosas eran presentadas a un comité de especialistas de la institución que atendió el caso o de la Universidad Nacional, que evaluaba si realmente había ocurrido un daño, si éste estaba asociado al cuidado proveído o si era una complicación esperada de la enfermedad de base.

Una vez se calificaba la situación como evento adverso, se estudiaba la evitabilidad del mismo, la discapacidad resultante y la deficiencia que habría originado el evento.

Fallas del sistema

La investigación mostró que la incidencia de eventos adversos en los hospitales estudiados fue del 4,6 por ciento. Fue mayor en las especialidades quirúrgicas, con un 6,2 por ciento; seguida por medicina interna con cerca de 3,5 por ciento. Aproximadamente el 60 por ciento de los eventos detectados eran prevenibles.

La investigación encontró que los eventos adversos en hospitales se dan más por fallas del sistema que por negligencia o falta de idoneidad del profesional de la salud. Sólo cuatro casos se presentaron por problemas de desempeño profesional. Las causas estuvieron relacionadas con deficiencias de los procesos de provisión de servicios, problemas de racionalidad técnico científica, problemas de comunicación entre los servicios hospitalarios, suficiencia administrativa y oportunidad.

Por ejemplo, cuando se va a operar a una persona se le deben poner antibióticos antes de iniciar el procedimiento, con el fin de prevenir las infecciones. Al revisar las posibles causas por las que se presentan infecciones postoperatorias, se encuentra que no se está aplicando el antibiótico de manera oportuna.

Las instituciones participantes están desarrollando sus propios programas de seguridad del paciente. Asimismo, varios hospitales que no participaron en la investigación están trabajando en el tema. Algunos de ellos participan en un estudio internacional llevado a cabo con la participación de la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de la Protección Social en Colombia.

 

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