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El pajarito vuela cuando lo tocan. Las imágenes de las paredes se mueven y van cambiando de colores, de espacio, de formas. Hay un sofá fucsia o de un color fuertísimo, si se quiere, con un fondo donde van alternando figuras y pinturas y un montón de imágenes indescriptibles. Se sienten estando al frente. Encima del sofá, gente que se mueve, que se abraza, que sonríe. Al otro lado, el mismo sofá, una pared azul y la misma gente, pero de verdad.
Es la exposición de Ethel Gilmour. Es pintora y es Ethel, también. Esta vez decidió que quería una exposición, pero distinta, y es distinta en efecto. La interactividad es un recurso que usaron para lograrlo. Es una unión entre la pintura y lo digital. Hay obras, de esas a las que se les pone un marco y se cuelgan, y hay otras que se mueven, que cambian, que hablan, que están en pantallas. Ethel dice: "Poco a poco empezamos con la idea y vinieron a la casa, hablamos, tomamos fotos y empezamos a jugar". Porque no es una exposición. Es un juego. Un mundo en sí misma.
Y así es ella, también. Va abrazando a todos. Va riendo con todos. Va hablando como si en lugar de ser una pintora y una señora, fuera una niña pequeña que camina con sus zapatos fucsias. "¿Tu viste el pájaro mío volando?… ¡Me encanta!... que no puede atrapar nadie (…) Es muy lindo ver ese pajarito volar en ese alambre. Los niños juegan… ¿por qué no? Ahí está el cuadro, el cuadro es… bien. Un señor cuadro. Pero después, qué bonito es poder jugar".
La exposición, Un jardín bajo el cielo azul, está desde el viernes pasado en el Centro de Artes de la Universidad EAFIT y permanecerá abierta al público hasta el 28 de abril.
Para disfrutarla hay que mirar para cada lugar. Desde el piso, hasta el color de la pared. Lo digital se vuelve arte. Gilmour lo expresa: "Cuando uno trabaja en digital todo es bonito. ¡Cualquier cosa es hermosa! Uno se siente como seducido muy rápido, pero yo sigo en la pintura, en los ambientes, pero de vez en cuando entro en ese mundo".
noticias EAFIT marzo 2008 |