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El papel histórico de la universidad en la conformación de Iberoamérica
  • La Rectora de la UTB, ponente en Cumbre de Becas Líderes de la Fundación Carolina.

Rectora de la Universidad Tecnológica de Bolívar, Patricia Martínez Barrios durante el I Encuentro Internacional de Becas Líder. Una Mirada al futuro de Iberoamérica, destacó el papel preponderante de una serie de instituciones que tejen pacientemente las nuevas relaciones universitarias Iberoamericanas, contribuyendo a dar relevancia al nuevo papel histórico de la universidad en la sociedad del conocimiento, multiplicándose por diez en los últimos ocho años, y de esta manera dando cuenta del tamaño del nuevo espacio universitario Iberoamericano.

La Rectora de la UTB fue la única invitada como ponente de la Costa Caribe en este importante evento realizado por la Fundación Carolina y el Grupo Santander, donde asistieron 200 becarios de 21 países de la Comunidad Iberoamericana.

En el evento que tuvo lugar del 10 al 14 de julio pasado en diferentes escenarios del centro histórico de la ciudad, asistieron como invitados especiales los escritores José Saramago y Sergio Ramírez; ex presidentes como Felipe González, de España, Fernando Enrique Cardoso, de Brasil, y Belisario Betancur y Andrés Pastrana de Colombia, el actual mandatario de nacional, Álvaro Uribe Vélez, y la secretaria de Estado y de Cooperación de España, Leire Pajín, entre otros.

A continuación retomamos el discurso de la Rectora de la UTB, Patricia Martínez, presentado en el Museo Naval del Caribe, el pasado martes 10 de julio a las 3:00 de la tarde, ante una nutrida concurrencia...

A MI CIUDAD NATIVA.

Noble Rincón de mis abuelos.
Nada como evocar, cruzando callejuelas,
Los tiempos de la cruz y de la espada,
Del ahumado candil y las pajuelas.
Pues ya pasó, ciudad amurallada,
Tu edad de folletín.
Las carabelas se fueron para siempre de tu rada.
Ya no viene el aceite
En botijuelas.
Fuiste heroica en los años coloniales,
Cuando tus hijos,
Águilas caudales,
No eran una caterva de vencejos.
Más hoy, plena de rancio desaliño,
Bien puedes inspirar ese cariño
Que uno le tiene a sus zapatos viejos.
Luis Carlos López, Cartagena de Indias.

En una jornada como la de hoy, dedicada al tema de la "Identidad Iberoamericana", me gustaría comenzar por repasar el significado de estos dos términos: Identidad e Iberoamérica, que tienen tanto de razón como de corazón, de pasado como de presente, como en las palabras de nuestro poeta cartagenero Luis Carlos López, antes de abordar el tema de mi intervención: El Papel Histórico de la Universidad en la Conformación de Iberoamérica.

1-MULTIPLES RESPUESTAS PARA MULTIPLES PREGUNTAS

Comencemos por el primer término: Identidad.

El Diccionario de la Lengua Española, editado por la Real Academia Española lo define como:

" 1. f. Cualidad de idéntico; 2. f. conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracteriza frente a los demás; 3. f. Conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás".

Iberoamérica, por otro lado, es un término usado para referirnos concretamente a la comunidad de naciones conformada por todos aquellos Estados-nación que están geográficamente ubicados en la Península Ibérica y los países de América, cuya tradición desde la conquista se fue construyendo a partir del legado de España y Portugal, y sus lenguas oficiales, el español y el portugués.

En un rico texto sobre "Políticas y Redes de Intercambio y Cooperación Cultural en el ámbito Iberoamericano", preparado por la Universidad Federal de Bahía, y publicado por el Convenio Andrés Bello en el libro "Siete Cátedras para la Integración", se dice:

"En su descripción mas tradicional, los pueblos iberoamericanos serían los pueblos de lengua española y portuguesa de América Latina y Europa. Esa tradición considera que hay un espacio cultural común entre los países de la Península Ibérica y sus colonias en América Latina, dada la convergencia entre la historia de esas naciones y el estrecho relacionamiento que desenvolvieran a lo largo de los últimos 500 años."

Según Jorge Lozoya, Secretario General de la Secretaría de Cooperación Iberoamericana: "Lo iberoamericano está fundamentado en una realidad humana: los habitantes de las 19 repúblicas latinoamericanas, España y Portugal comparten una herencia humana, una herencia social y un perfil orgánico común"

Geográficamente, entonces, son 19 los países latinoamericanos que conforman el ámbito Iberoamericano, o 20 si contamos también a Puerto Rico y dos europeos: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Ecuador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Habiendo precisado estos dos conceptos, ahora si preguntémonos:

¿Ha tenido la Universidad un papel histórico en la conformación de Ibero América; esto es en la formación de ese conjunto de rasgos propios que nos caracterizan frente a los demás como colectividad de países con tradición europea ibérica y sus lenguas el español y el portugués?

¿Ha tenido la Universidad un papel en la construcción de ese espacio cultural común?

Si la respuesta es positiva ¿cuál ha sido el papel histórico de la Universidad, como institución de formación, investigación y servicio social, en la conformación de una identidad iberoamericana?

¿Cómo ha influenciado la Universidad la construcción de esa "herencia humana, herencia social y perfil orgánico común" de la que nos hablaba anteriormente el Secretario de la Secretaría de Cooperación Iberoamericana?

Y les confieso que he tenido una dificultad inmensa para responderme estas preguntas, porque la historia de nuestras universidades en América, como el discurrir mismo de nuestras naciones, ha estado signada por múltiples encuentros y desencuentros, algunos conflictivos, que no nos permiten ver esta relación de manera clara, y menos monolítica, destacándose tres (3) períodos en la historia: un primer período que podríamos llamar de génesis y dependencia, correspondiente a los siglos XVII , XVII y XVIII; un segundo período de independencia, entre los siglos XIX y XX; y un tercer período de interdependencia, desde la última década del siglo pasado hasta el presente.

Por tanto, a todas las preguntas anteriores se impone una respuesta doble: sí y no. Pero cuando contestamos positivamente, entendiendo que la actuación universitaria ha contribuido a forjar la identidad iberoamericana, no cubrimos toda la realidad porque también – cuando respondemos negativamente- en la misma negación estamos poniendo de relieve que de alguna manera la universidad, aún oponiéndose ha cincelado la identidad.

2- LA VOZ DE LA HISTORIA

La existencia de instituciones educativas en el nuevo mundo propició la transferencia de un legado que hoy identificamos como "Iberoamérica", aun cuando para el caso de la América Hispana ello tuvo un desarrollo bastante disímil del de la América portuguesa, como veremos posteriormente. Pero ambas tradiciones, tanto la española como la portuguesa, se enriquecieron conjuntamente a partir del tronco europeo, con las vetas indígenas y africanas.

España coloniza con todo su aparato educativo, incluidas sus universidades, y logra una penetración cultural profunda en todo el nuevo territorio. Coloniza con todas sus instituciones políticas, sociales, culturales, militares y con la universidad escolástica proveniente de Alcalá y Salamanca. Coloniza con sus grandes autores – Calderón, Lope, Cervantes, Santa Teresa o San Juan de la Cruz, con su pintura y escultura, con la Contrarreforma católica… Para la muestra, nuestra Cartagena de Indias con su arquitectura civil y religiosa de los siglos XVI, XVII y XVIII, su "corralito de piedra", su barrio de Getsemaní, el Convento de la Popa, y todo el sistema de defensa de la ciudad, las murallas y castillos que, como el de San Felipe de Barajas son dignos exponentes de la ingeniería de la época.

En aquellos territorios ocupados por España en América, la Universidad jugó un papel histórico transmitiendo una lengua y una tradición, entendida como el cúmulo de conocimientos y valores de una época a través de un proceso educativo intencional. "Descubierto el Nuevo Mundo por Cristóbal Colón en 1492, sus tierras vírgenes demostraron con presteza, primero en el sur y muy poco después en el septentrión de América, ser (también) fértiles para la semilla universitaria." afirma el P. Borrero en su simposio permanente de la Universidad.

Otros autores han resaltado que el movimiento era de doble vía, no solo de España hacia América sino de ésta hacia aquella. Hacia España y sus dominios europeos iban las producciones escolásticas de Ciudad de México, la poesía, los tratados de medicina, los productos de las tierras de América para salvar a Europa de las hambrunas, como lo describe magistralmente Carlos Fuentes en Terra Nostra o German Arciniegas en brillantes páginas.

Octavio Paz, en su discurso al recibir el Premio Nóbel de literatura en 1990, titulado "La Búsqueda del Presente", nos habla sobre el poder de la lengua en cuanto factor determinante en la transmisión de conocimientos y valores:

"Las lenguas son realidades más vastas que las entidades políticas e históricas que llamamos naciones. Un ejemplo de esto son las lenguas europeas que hablamos en América (…) Las lenguas nacen y crecen en un suelo; las alimenta una historia común. Arrancadas de su suelo natal y de su tradición propia, plantadas en un mundo desconocido y por nombrar, las lenguas europeas arraigaron en las tierras nuevas, crecieron con las sociedades americanas y se transformaron. Son la misma planta y una planta distinta."

Las lenguas españolas y portuguesas, en América. Alimentaron nuestra historia común.

Tal vez abusando de la metáfora de Paz, así son también nuestras universidades, como nuestras lenguas: nacieron en España y luego fueron plantadas en nuestros lares, crecieron con sus sociedades y con ellas se transformaron.

3- DE LA VOZ ANCESTRAL DE LA HISTORIA A LA CONDUCCION INTENCIONAL POR LA EDUCACION

¿En todo este proceso, nos preguntamos si nos encontramos ante un aprendizaje espontáneo por la invasión de nuevos conocimientos y procederes o ante un acto educativo intencional mediado por la escuela y la universidad?

Sobre la intención educativa y su impacto en la formación de las sociedades, nos dice Alfonso Borrero: "acontece que las tradiciones educativas son tenaces, aun sin tener en cuenta una maquinaria institucional, como las universidades, porque lo educativo es por si mismo insistente tradición. Individuos y generaciones siempre han querido reasumir el pasado histórico; verterlo en el presente y pretéritos producir la amalgama que decida la fisonomía del futuro. Es el anhelo de hombres y civilizaciones que tuvieron de proyectarse en la totalidad del tiempo y el espacio. Lo intentan, lo procuran y en gran parte lo logran mediante la transmisión del elemento educativo. Educar ha sido siempre, reiterémoslo, tradición- tra-ditio- que transita incansable de manos en manos de generaciones sucesivas…".

Se deduce entonces que España, a través de las escuelas, colegios y universidades, y a través de su vehículo educativo y educador por naturaleza, la lengua, condujo intencionalmente la colonización y, por tanto, estudiando a la universidad es como conocemos la identidad que trasmitía a los pueblos de América. Los modeló concientemente por medio de sus universidades y de las elites que estudiaban en ellas, y las cinceló según el esquema escolástico y renacentista, en el trivium y el cuadrivium, en el "renacimiento" español, en sus instituciones jurídicas y religiosas.

A. LA UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA SUS ORIGENES Y DESARROLLO

B.1. - LA GENESIS DE LA UNIVERSIDAD HISPANO AMERICANA Y SU CONVERGENCIA EN LA DEPENDENCIA

"La universidad hispanoamericana nació en el periodo colonial bajo los auspicios de la Corona española y el Papado (…) es necesario adentrarse en las razones que motivaron este hecho y enmarcar el nacimiento de la universidad hispanoamericana en el surgimiento de un sistema educativo de ultramar, precedido por las misiones evangelizadoras, las escuelas primarias y los colegios secundarios (…) La universidad respondió. El naciente grupo dirigente americano demandaba la existencia de centros de estudios superiores, ya que de lo contrario hubieran debido desplazarse hasta las grandes universidades europeas".

Las primeras universidades en la América hispana fueron las universidades de Santo Domingo, creada por la orden de los dominicos en 1538, la de México, creada por los franciscanos en 1551, y la de San Marcos en Lima, Perú, creada en 1551 también por iniciativa de la municipalidad de Lima; toda ellas, concebidas como expansión de la universidad peninsular, especialmente inspiradas en las universidades de Salamanca y Alcalá de Henares.

Por la relación estrecha entre el Estado español y la Iglesia Católica, "Fueron los sacerdotes, los misioneros y sobre todo las ordenes religiosas las encargadas de crear en América el hecho educativo".

"Las primeras reformas universitarias que se establecieron en el nuevo mundo seguían las directrices del humanismo renacentista. El planteamiento es simple. Si fueron los hombres del Renacimiento los encargados de completar en América la obra colonizadora, la universidad que aquí surgió fue, en consecuencia, la universidad renacentista. Afirma D’Irsay que con el descubrimiento del nuevo mundo se abrió para los hombres del Renacimiento un nuevo campo de acción: trasladar a América la civilización europea.

"Según Águeda Maria Rodríguez Cruz, esta fue la época de oro de Salamanca: " a su calor e impulso van surgiendo las grandes empresas españolas que se constituyen en los puntales más gloriosos de la cultura patria. Aparición de la primera gramática de nuestra lengua, elaborada por uno de sus maestros, Antonio de Lebrija en 1492... Protección científica al descubrimiento de América. Difusión de la imprenta. Nacionalización del Renacimiento (… ) floración de universidades, la gran epopeya en la cultura española. Esta fue la tradición universitaria legada a América Latina. En el mensaje científico español y en el contenido curricular de las universidades venían incluidas las artes liberales, las ciencias, las matemáticas y la medicina. De lo primero es testimonio claro y no tardío la Expedición Botánica de José Celestino Mutis" aquí en Colombia.

"El impacto de la conquista y las condiciones singulares de la colonización dejaron su impronta de dependencia en la cultura e implementaron desde entonces un sistema de valores dependientes del cual América Latina no ha logrado emanciparse totalmente (…)"según palabras del profesor Antonio José Rivadeneira.

Para no volverme interminable, dejo siglos de historia entre el tintero, resaltando que la política educativa española dejo profundas huellas en todos los aspectos y matices de la cultura hispano americana, que no me detengo a detallar, sino que únicamente quiero utilizar para destacar una característica de este primer período: la dependencia.

Durante los siglos subsiguientes, XVII, XVIII, XIX y XX la Universidad en los territorios de la América conquistada y colonizada por España va adquiriendo una estructura hibrida, fruto de la incorporación de nuevas corrientes de pensamiento y modelos universitarios como el francés, el alemán, el anglosajón y el norteamericano, traduciéndose, según el profesor Rudolph Atcon, en un conglomerado de "escuelas profesionales, y de nada más", nunca comparables al legado que a través de la lengua y las culturas renacentistas tatuaron el alma de nuestra iberoamérica hasta nuestros días.

Las universidades en América se nacionalizan después de la Independencia, aspirando a encontrar su propia identidad, que termina siendo tan fragmentada como las naciones que las albergan, distanciándose de todos los ideales integracionistas de nuestros padres libertadores. Es decir, sigue la dependencia, de las nuevas potencias europeas y luego de Estados Unidos, y se van volviendo menos universitas y más profesionalizantes, menos aumento del conocimiento y más transmisión de técnicas, hasta llegar a no resolver ningún problema vital, como afirmaba en 1942 el profesor Justo Prieto:

"En América las universidades no resuelven ningún problema vital para estos pueblos; se limitan a asimilar las soluciones de la cultura europea, y no llegan a establecer el ajuste necesario entre esa cultura ajena y el propio desenvolvimiento social.".

EL CASO DE LOS PORTUGUESES:

El caso de Portugal en los territorios ocupados en América fue bien distinto. Los portugueses marcaron un territorio, transmitieron una lengua, pero no asumieron labor educativa universitaria en territorio americano, sino bien entrado el siglo XIX.

Las historias de la América hispana y la América portuguesa se van definiendo a partir de los territorios ocupados y a partir de las lenguas transmitidas, pero son muy distintas hasta el siglo XX.

Estas dos tradiciones --la española y la portuguesa en territorio americano-- se forjaron de manera separada, a su propio ritmo y a su propio rumbo, pero se reencontraron a partir de la segunda mitad del siglo XX. En la pasada cincuentena, las tradiciones hasta entonces dispersas, se funden gracias a la voluntad política y los intereses comunes de hispanoamericanos y brasileros, que se dirigen a la convergencia por la necesidad de un espacio de encuentros en un nuevo mundo globalizado. Surge la entelequia de Ibero América como utopía común de educación, ciencia y cultura, un espacio para construir una nueva unidad en la diversidad, que supere las relaciones de desencuentros históricos de tantos siglos, y su consecuente desarticulación.

A diferencia de los españoles, la corte portuguesa no creó universidades en territorio brasilero. Consideraba la Corona que era más conveniente para la unidad del reino que las personas de América se trasladaran a estudiar a Portugal. Apenas se permitió en el Brasil la creación de escuelas de educación básica, dirigidas por las comunidades religiosas para la enseñanza de la religión y los conocimientos generales y de instituciones castrenses para la instrucción militar.

No es sino hasta, cuando la corte portuguesa se trasladó al Brasil huyendo de la invasión napoleónica a la península ibérica, cuando se crean las primeras instituciones de educación superior, como grandes escuelas de estilo napoleónico para formar la dirigencia local. Se llevan a cabo en esa época misiones de científicos y artistas franceses. La Universidad de Paraná, fundada en 1912 sería la mas antigua del Brasil; en 1922 se funda la Universidad de Rio de Janeiro; en 1934, la de Sao Paulo; la de Brasil en 1935, y la de Brasilia en los 60’s.

A pesar de las diferencias en tiempos y modos, tanto la tradición universitaria de impronta española como la proveniente de Portugal, acabarían convergiendo en la dependencia, en el calco de modelos, en la imitación. Tanto, que el Brasil se destacaría en los años posteriores a la segunda gran guerra por ser la cuna de los grandes teóricos contra la dependencia congregados alrededor de la Teoría de la Dependencia: Elio Jaguaribe, Enzo Faleto y el ex presidente del Brasil Fernando Enrique Cardozo.

B.2- DE LA DEPENDENCIA A LA INDEPENDENCIA:

"Las disyuntivas se expresan de diversas formas: ¿Civilización p barbarie? ¿Republicanismo o catolicismo? ¿Progreso o retroceso?; pero todas ellas a semejarse al arquetipo del nuevo hombre que va implícito en la disyuntiva. Negación del pasado y con el pasado, negación de la cultura heredada de la colonia para ser otro distinto de lo que se ha sido. A la emancipación política de las metrópolis iberas ha de seguir la emancipación mental. Esto es, el deshacerse de todo pasado, de los hábitos y costumbres que alejaron a los latinoamericanos de la verdadera humanidad, de la verdadera cultura, que les hicieron caer en la infrahumanidad….Es la voz de Leopoldo Zea, filósofo mexicano en los sesentas. (En Filosofía Latinoamericana como filosofía sin mas).

¿Cómo superar la dependencia?

De pronto se encuentra relacionada, como en la vida de las personas, con el proceso que conduce de la niñez a la adultez. La conquista y la Colonia fueron la niñez, los siglos XIX y XX, la adolescencia y el presente siglo el XXI esperamos que sea el de la madurez: sin dependencia, pero sin abandonar lo adquirido en las etapas primeras. Creo que vamos por ese camino. Han sido muchas las batallas libradas y los dolores experimentados por todos nuestros pueblos de América en el proceso natural de crecer y madurar, siguiendo el clamor del alma "Austramericana" que se ha sentido sola y que lucha por ser ella misma, síntesis del legado ibero, si, pero reconociéndose distinta.

Como lo indica Gabriel García Márquez en su discurso "La Soledad de América Latina", al recibir el Premio Nóbel de literatura en 1982:

"Si las dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo (refiriéndose a Europa), extasiados con la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un instrumento válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de una identidad propia y sangrienta como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez mas desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería mas comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado.(…)

La solidaridad con nuestros sueños no nos harían sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

(Estas fueron las ideas inspiradoras de las Universidades en América durante los siglos XIX y XX: Recordemos los movimientos de Córdoba en 1918 y el surgimiento de las Universidades nacionales, publicas, masivas en todos nuestros países, universidades concebidas como centros de pensamiento, debate, y negación del pasado iberoamericano, paso necesario, a mi modo de entender, para lograr la emancipación mental y un nuevo rol en el concierto de las naciones, con una propia voz.)

Y continúa nuestro Nóbel:

"No obstante los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural? ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? (…) nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de una utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra." .

3- DE LA DEPENDENCIA y LA INDEPENDENCIA a LA INTERDEPENDENCIA

3.1. EDUCACIÓN SUPERIOR EN IBEROAMERICA DESDE LA POLITICA EDUCATIVA


Adentrémonos, ahora si, en el momento presente, en el cual vislumbramos el nacimiento de una universidad madura que contribuye a que pasemos en América de la dependencia y la independencia a la interdependencia.

Para poder concretar y profundizar la Universidad madura del siglo que comienza es necesario también, como en el pasado, fijar un modelo y hacer una política educativa consciente. Creo que estamos en el camino y lo estamos haciendo. El modelo está ya bastante configurado, como podemos apreciarlo, por ejemplo, en la reflexión de Antonio José Rivadeneira:

"Casi todos los analistas del proceso universitario latinoamericano comparten la tesis de la necesidad de crear un nuevo modelo universitario,, ojalá a escala regional, que sea capaz de impulsar la transformación económica y social de las naciones del área, supere el atraso científico y tecnológico y evite la imitación de modelos extraños, recupere los valores éticos y académicos perdidos o menospreciados, elimine las cargas negativas y enseñe a observar, inferir y teorizar a partir de nuestra propia realidad.

Es fundamental que la universidad en América Latina sea autónoma, científica, abierta y democrática, dé cabida al mayor número y a la vez se constituya en agente y motor de cambio(…) mientras la universidad de América Latina no adquiera rasgos de unidad, universalidad y calidad científica, mientras no propicie una vida intelectual equilibrada y no oriente adecuadamente el poder creativo y pensante de los pueblos; mientras no genere conocimiento nuevo a través de la investigación y no desarrolle eficaces sistemas de transmisión de conocimientos, no se emancipará de las cargas negativas que le vienen del pasado y que como pesado lastre le mantendrá su espíritu elitista y su seudo apariencia democrática, su estilo aristocrático y patricial, su carácter burocrático, su función de agencia de empleos y de botín político de los potentados, su mimetismo y su hipocresía académica")

La voluntad política para iniciar un nuevo modelo de Universidad madura y no dependiente es también ya una realidad en Ibero América. Leopoldo Zea desde los noventas, el gran impulsor de una filosofía americana, es uno de los protagonistas del reencuentro, con motivo de las celebraciones de los 500 años del "descubrimiento" o "encubrimiento" de América, llamaba a:

"tomar conciencia de esta identidad a partir del hecho que les dio origen. Una buena oportunidad para reflexionar sobre quinientos años de historia hará sacar a flote los peculiares rasgos de los pueblos de la región. Proyecto que será igualmente válido para los pueblos de la península ibérica que con su hazaña hicieron posible el encuentro de dos mundos, de dos culturas, del cual se ha derivado el mundo que ahora se empeña en tomar conciencia de su identidad y el lugar que le corresponde en la historia de las naciones que forman nuestro mundo".

Me atrevo a pensar que como respuesta a este anhelo latinoamericano por tener una verdadera voz en el concierto de las naciones, se gesta el nuevo esfuerzo de las 17 Cumbres de los Jefes de Estado Iberoamericanos, que constituyen un espacio político, económico, cultural y social cuya máxima expresión es la Conferencia Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno siempre con la presencia como iinvitados permanentes de la ONU, la UNESCO, la OEA, el BID y la CEPAL con reuniones anuales desde 1991. Estas cumbres son muestra fehaciente de la voluntad política de nuestros gobernantes de Iberoamérica por constituir un espacio de integración mas fuerte en la ultima década del siglo XX y los albores del siglo XXI, y las universidades de Iberoamérica tenemos aquí si un papel histórico sin igual.

Entre las cumbres se destacan para nuestros propósitos: la de Guadalajara de 1991 que crea el espacio Iberoamericano de Educación Superior para "Fomentar intercambio y comunicación interinstitucional de educación superior y el otorgamiento de becas"; la Iberoamericana de Madrid de 1992: "Educación al Servicio de la modernización" que culminó con la aprobación de la Cooperación universitaria Unión Europea y Universidades de América latina y el Caribe, originó el nacimiento de los proyectos EUALC y Tuning 6x4 y la Cumbre Iberoamericana de Ciencia y Tecnología de Sevilla de 1992 en cuya Declaración establece el papel central de la generación y aplicación del conocimiento; la cooperación científica en la mejora de la calidad de vida;.la cooperación científica y tecnológica como factor de integración Iberoamericana; el reconocimiento del programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTD-D);el fomento a través del (CYTD-D) de las relaciones entre universidades, grupos y centros de investigación y desarrollo de tecnológico de empresas en los diferentes países.

3.2. ORGANISMOS Y REDES DE COOPERACIÒN IBEROAMERICANA

EDUCACIÓN SUPERIOR

El escenario actual de cooperación de los países de América y España y Portugal, apalancado con la voluntad política de nuestros gobernantes propendiendo por esa integración, el creciente numero de organismos de cooperación existentes y las alianzas publico-privadas para promover dicha integración; cuando hace uno el balance de lo que fue el pasado IV Congreso Mundial de la Lengua Española con participación activa de todos los países de habla hispana y portuguesa; la presencia de todos ustedes, jóvenes universitarios, becarios lideres de la Fundación Carolina, aprovechando tantas nuevas oportunidades que se han abierto de intercambio, de movilidad académica y científica en los últimos años, son mas que muestras fehacientes de que efectivamente el espacio iberoamericano es una realidad cautivante y que las universidades estamos jugando un papel importante en la definición, conformación y promoción de ese espacio común, interdependiente.

Quiero destacar, para ir finalizando, el papel preponderante de una serie de instituciones que tejen pacientemente las nuevas relaciones universitarias Iberoamericanas, contribuyendo al dar relevancia al nuevo papel histórico de la universidad en la sociedad del conocimiento: la Organización de Estados Iberoamericanos, el Convenio Andrés Bello, las entidades que coordinan las Universidades y las enormes redes de cooperación científica y académica que se van tendiendo entre nuestras naciones:

1- La Organización de Estados Iberoamericanos

2. EL CONVENIO ANDRÉS BELLO, suscrito entre España y los países Latinoamericanos abordó de manera central el tema de la Educación Superior en la Reunión XIX de Ministros de educación (REMECAB) en Cochabamba en 1998. www.secab.org

3. LA ASOCIACIÓN UNIVERSITARIA IBEROAMERICANA DE POSGRADO (AUIP) ha establecido una completa red de cooperación entre los países Iberoamericanos para la Evaluación de Programas de Postgrado www.auip.org

4. LA RED IBEROAMERICANA DE AGENCIAS DE ACREDITACIÓN DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR (RIACES) www.riaces.org

5. La Cooperación AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE-UNIÓN EUROPEA EDUCACIÓN SUPERIOR (ALCUE-ES) www.alcue.org

6. El Instituto Internacional de la UNESCO para Educación Superior en América Latina y el Caribe IESALC/UNESCO. Página www.iesalc/unesco.org

7. Red Universitaria para la Evaluación de la Calidad Académica (RUECA) integrada por España y países de Latinomerica web www.rueca.com

8. La ASOCIACIÓN IBEROAMERICANA DE EDUCACION SUPERIOR A DISTANCIA- AIESAD.

9. La RICYT- Red de Indicadores de Ciencia y tecnología-Iberoamericana e Interamericana.

10. El CUIB- Consejo Universitario Iberoamericano, creado en el 2002.

11. La SEGIB-Secretaria General Iberoamericana creada en el 2003.

12. La CISC- Comunidad Iberoamericana de Sistemas de Conocimiento.

13. La red UNIVERSIA, promovida por el Banco Santander, hoy conformada por un millar de universidades de Iberoamérica, y con más de dos millones de visitantes anuales.

14. LA Fundación Carolina y la Agencia española de Cooperación Española, entre otras.

Este esfuerzo de tantas organizaciones, tantas universidades, detrás de las cuales hay miles de personas, se traduce en las cifras y datos de la información estadística sobre evolución de movilidad académica y científica entre nuestros países, las cuales muestran que estas se han multiplicado por diez en los últimos ocho años, y nos dan cuenta del tamaño de nuestro nuevo espacio universitario Iberoamericano:

Becas Carolina: Programas convocados: 34(2001-02) a 240 (2007-08); Becas otorgadas en Iberoamérica: 424 (2001-02) a 1650 (2007-08);

De 1996-2006, los estudiantes de centro y Sur América en España, de acuerdo con datos del Consejo de Coordinación universitaria del Ministerio de Educación y Ciencia de España, han aumentado en un 372%, pasando de 2147 estudiantes de pregrado a 7980; y los estudiantes de doctorado, en un 466%.

CONCLUSION

La enumeración anterior, limitada e incompleta, nos señala sin embargo el rumbo: la Universidad del siglo XXI, apoyada en las tecnologías y los medios de comunicación e información, gracias a la articulación de redes de aprendizaje y colaboración es – hoy como ayer- la organización social líder. En ella descansa no solo la creación, transmisión y reproducción del conocimiento, sino el reconocimiento conciente de un territorio en la relación global-local que condiciona la globalización.

La universidad es el espacio de diálogo de las historias y las culturas, es el espacio del reencuentro y la síntesis. Iberoamérica debe ser, a diferencia de otras zonas del mundo, la tierra del respeto mutuo, del reconocimiento de la grandeza de nuestras tradiciones comunes, del crecimiento humano y social, del entendimiento político y económico. Son los profesores y estudiantes los que desde el nacimiento de la universidad en Occidente han moldeado sus sociedades en las aulas y cafeterías, allí donde se funden las generaciones. Ahora a través de Internet, de satélites y bases de datos, de libros electrónicos e impresos, de encuentros en el cariño y la comprensión, podemos darle la forma que queramos a nuestras universidades, ciudades y regiones. El desafío es nuestro, es nuestra la Íbero América, es nuestra la universidad, es nuestro el mundo.

El papel histórico de la universidad en la conformación de Iberoamérica
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