Origen de Publicacion: Nacional
Origen de la Noticia: Bogotá D.C

Condicion de la Noticia: Positiva
Medio que Publica:El Tiempo
Tema Estrategico: Utilización de infraestructura y dotación
EL COLEGIO DISTRITAL MÁS BONITO

Página: 2-1
Bogotá

Diseño del arquitecto Pedro Juan Jaramillo, de la U. Nacional, propuso grandes ventanales y una construcción en ladrillo y cemento. En los dos puntos donde hay escaleras se pusieron reflectores en el piso.

En la biblioteca hay muebles y libros para los más chiquitos, que quedan separados de los estudiantes más grandes. El Gabriel Betancourt hace parte de los 38 que se comprometió a construir la administración.

Correr es la pasión de Esteban Romero. Y en el colegio distrital Gabriel Betancourt Mejía, donde estudia segundo grado, puede hacerlo. "Hay mucho espacio", dice y se pierde entre el resto 1.219 alumnos de la jornada de la tarde.

Construido en la localidad de Kennedy y muy cerca de la biblioteca pública El Tintal, el Gabriel Betancourt es uno de los 38 colegios prometidos por esta administración, de los cuales se han inaugurado 8 y están un número igual para entregar a la comunidad en lo que queda del mes.

El plantel, en cuya construcción se inviertieron 8.000 millones de pesos, también reúne las condiciones para ser considerado el más bonito, por sus grandes ventanales y su corredor (de unos 60 metros de largo ) con bancas en cemento.

Esta área, según Ángel Pérez, subsecretario Administrativo de Educación, fue diseñada pedagógicamente para que los muchachos interactuaran en sus descansos.

El colegio tiene 5.550 metros cuadrados de construcción, lo que permitió pensar en grande para los salones, los laboratorios, la biblioteca, la sala de cómputo y el comedor, donde diariamente desayunan los 1.220 alumnos de la jornada de la mañana (se empiezan a dar desayunos desde las 5:45 a.m.) y almuerzan un número igual de estudiantes de la jornada de la tarde. El comedor también cumple funciones de sala múltiple.

Pero lo que más llama la atención son los ventanales. Por uno de ellos al lado de la puerta de ingreso, Rosa Isabel Romero ve a su hijo Esteban y le manda un beso cuando lo despide, antes de volver a su casa, a 15 minutos de camino.

La mujer, que antes tenía a su niño en un plantel privado, afirma que no se arrepiente de haberlo cambiado. "Me gusta todo: la disciplina de la rectora y los espacios", dice.

Son las 12 del día y en las afueras del colegio hay movimiento: papás que quieren hablar con profesores, abuelas llevando a sus nietos, bicitaxis de los que se bajan mamás con sus hijos. Y muy pocos vendedores ambulantes, algo extraño en un colegio.

Uno de los papás, Edilberto Pérez, manifiesta que casi no se ven, porque la rectora, Rosa Elena Ochoa, y la junta de padres de familia, los han erradicado. "Nadie quiere que les vengan a vender droga a los niños", cuenta.

El movimiento sigue. Es la hora del almuerzo y los alumnos de la tarde hacen fila.

El tiempo para comer es estricto. Primero ingresan los de los cursos superiores, mientras los más chiquitos inician clases. Luego se cambia la dinámica.

Fabián Báez, de grado 11, personero estudiantil, y quien viene de un colegio privado, cuenta que aunque inicialmente el choque social fue muy grande, "con una edificación llena de comodidades, uno se adapta sin problemas".

Está en la biblioteca consultando su correo, mientras al lado Kevin Suárez, de 6 años, de primero, lee un cuento.

En otra mesa, Magali Ortiz y Yesid Luegas, de décimo, resuelven fórmulas químicas. Ambos estaban en otro plantel distrital y fueron trasladados al Gabriel Betancourt. Ella opina que su calidad de vida mejoró, porque "aquí tenemos todo para aprender".

Para el joven lo más importante es la amplitud de los salones. "Estirar las piernas es lo mejor que le puede pasar a uno mientras oye clase".

Al fondo y a través de la gran ventana, se ve la plataforma que le facilita la vida a la única alumna discapacitada del plantel, en silla de ruedas, para movilizarse al segundo piso y asistir a sus clases.

Afuera del colegio, varios papás conversan. Shirley Sanabria manifiesta que parece increíble que allí, donde hubo un relleno sanitario, hoy exista un colegio, que es un orgullo.

¿En qué van los 38 nuevos colegios distritales?

Proponer construir 38 nuevos colegios en Bogotá implicó, en primera instancia, la consecución de lotes de 12.000 metros cuadrados como mínimo.

Esto, según Ángel Pérez, subsecretario Administrativo de Educación, es muy difícil de lograr en zonas como Ciudad Bolívar, donde ha sido muy complicado adquirir predios.

Y agrega que, sin embargo, la ventaja que tuvo esta administración fue "haber comprado los que se consiguieron a precios de entre 800 y 1.000 millones de pesos en el año 2004, cuando iniciamos el programa. Ahora sería imposible, pues valen entre 3.000 y 5.000 millones".

Ocho de los 38 colegios nuevos ya fueron entregados a la comunidad, igual número serán inaugurados próximamente y el resto se están construyendo, en diferentes etapas.

La inversión de la Secretaría de Educación en este apartado fue de 370.380 millones de pesos (incluida la dotación).

Y según Pérez, a medida que va pasando el tiempo se nota mucho más cuidado de los muchachos con los colegios. "Estar en sitios bonitos, pensados para ellos, los lleva a no dañar. Y creemos que influirá en que baje la deserción".

 

EL COLEGIO DISTRITAL MÁS BONITO; Colegio distrital Gabriel Betancourt Mejía; Localidad de Kennedy.