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EL AULA DE CLASES PERFECTA SÍ EXISTE

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Educación

Estas deberían ser las especificaciones del "aula ideal".

La popularidad ahora la tienen las mesas redondas.No más paredes llenas de mapas ni pupitres en hilera es la consigna de las nuevas escuelas.

La construcción de los salones de clase ya no se deja al azar. Cada vez son más los colegios y universidades colombianos que se arriesgan a la hora de levantar sus nuevos edificios y optan por espacios más innovadores.

En Bogotá, que lleva la delantera en normas para edificaciones escolares, para poder construir un colegio primero hay que consultar las decenas de páginas del Plan Maestro de Equipamiento. allí se incluyen parámetros de seguridad, comodidas y procedimientos de construcción, entre otros.

Algunas de las exigencias son disponer, por alumno, de mínimo 12 metros cuadrados (entre zonas verdes y edificios) y no amontonar a los estudiantes en los salones: máximo 43 por aula.

¿El porqué de tanta minuciosidad? Décadas de investigaciones sobre la incidencia del entorno en el desempeño académico de los estudiantes.

"Hoy no se concibe un aula de tiza, tablero y pupitres", dice Alberto Ayerbe, el arquitecto que lideró el equipo asesor para las construcciones escolares en el Distrito Capital.

"Ahora se busca una mejor relación estudiante-profesor, no unidireccional sino bidireccional. Eso lleva a que haya varios tipos de tableros, distintas configuraciones de pupitres, de manera que la clase magistral pasa a un segundo o tercer lugar, y se refuerzan las ayudas tecnológicas", explica.

Juan Pablo Aljure, rector del colegio Rochester en Bogotá, es uno de los convencidos de que cambiar las aulas es el primer paso para que un niño aprenda mejor. Él lidera en su colegio lo que denomina 'arquitectura pedagógica'.

"Hemos visto que en Estados Unidos se tienen en cuenta diseños y materiales que les sirven a los estudiantes para tener mayor concentración y rendir mejor, pero que también aprovechan al máximo la naturaleza y reducen costos", afirma Aljure.

En esa institución se tuvieron en cuenta los parámetros del sistema escolar de California, en Estados Unidos, como que la luz natural debe ser óptima, y que la artificial es solo un complemento.

Indicaciones parecidas siguen en el Clermont, colegio bogotano que el año pasado estrenó 32 mil metros cuadrados de lo que llaman "aulas inteligentes e intercomunicadas" y zonas recreativas.

"Todo el mundo está pensando en lo mismo. Ahora el arquitecto mira qué sucede en la parte pedagógica y los maestros se ponen a la tarea de pensar en cómo debe ser su aula. Y esto es tanto en colegios de estratos bajos como de estratos altos, porque un buen sitio para estudiar es igual en cualquier lado", concluye Alberto Ayerbe.

El mejor tablero es el que poco se usa
No todo en un aula de clase ideal yace en una arquitectura de avanzada. Parte de las recomendaciones de comités para el equipamiento de instituciones tiene que ver con la manera como los profesores se relacionan con sus estudiantes y con cómo organizan los objetos del salón.

El tablero, por ejemplo, no debe ser siempre el punto de atención de los estudiantes, pues esto limita la creatividad. Se sugiere aprovechar ayudas como diapositivas, videos, revistas y audios, y tener espacios reservados para libros de consulta, materiales didácticos y juegos.

La organización de los pupitres en hileras perfectas, sobre todo en grupos grandes, hace que los alumnos ubicados atrás y en zonas distantes del tablero se pierdan buena parte de la información. Incluso algunas investigaciones indican que el lugar donde se sienta un estudiante incide en que le vaya bien o mal en clase.

Para esto, el método de mesa redonda es un buen comienzo, y se puede alternar con grupos de pupitres más pequeños, con el maestro en el centro.

Renovar cada cierto tiempo los objetos didácticos y decorativos para estimular a los alumnos y salirse de las cuatro paredes del salón son también consejos útiles.

Feng Shui: en la escuela también
Casi todo espacio de la vida cotidiana tiene su manual de Feng Shui, la técnica china para armonizar los entornos. La escuela, por supuesto, no se queda atrás.

Expertos en la materia aseguran que aplicar el Feng Shui en un salón de clases puede ayudar a mejorar el aprendizaje. Lo básico, dicen, es organizar los espacios de una manera agradable -sin tantos mapas y afiches- y mantener el aula de clases siempre limpia.

Lo específico incluye, por ejemplo, organizar los pupitres de modo que los estudiantes queden sentados mirando hacia el Norte (lo que según el Feng Shui favorece el entendimiento), de espaldas a una pared y enfrente de una ventana.

También hay pautas para los colores de las paredes: sí al amarillo y no al azul.

"Otra cosa clave es escribir las palabras 'amor' y 'gratitud' en algún lugar del tablero y debajo de los pupitres. También, que el profesor les enseñe a los niños a bendecir el salón y su familia cuando llegan por la mañana. Eso equilibra las emociones", dice Nubia Medina, experta en el tema.

EL AULA DE CLASES PERFECTA SÍ EXISTE