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COBERTURA Y CALIDAD, futuro con equidad

A propósito de los resultados en cobertura en el año 2003, Daniel Bogoya, director del Icfes, responde a Revolución Educativa Al Tablero cuál es la importancia de lo alcanzado, cuáles son las necesidades y las políticas para saldar el déficit y por qué es indispensable atar cobertura y calidad con el propósito de hacer aún más rentable la inversión en educación en el país.

Revolución Educativa Al Tablero: ¿Cuál es la importancia del aumento en cerca de 500 mil nuevos cupos educativos este año?

Daniel Bogoya: Estamos trabajando por la equidad: todo colombiano debe tener acceso a la educación. El efecto más importante es la disminución de la brecha que existe entre el grupo de personas que no están en el sistema y los que sí tienen acceso a la educación.

R.E.A.T: ¿Qué es cobertura con calidad en educación?

D.B: La cobertura es un atributo que hace parte de la calidad. Hablamos de una educación de calidad en un país, si ésta es capaz de dar respuesta al 100 por ciento de sus ciudadanos, con unos aprendizajes que les aseguren un desempeño satisfactorio en la sociedad misma. Una educación que trascienda, a través de los proyectos pedagógicos, a su vida misma.

Aquí, indudablemente, se involucran los conceptos de efectividad de los modelos pedagógicos a fin de lograr que todos los ciudadanos desarrollen capacidades básicas para aprender toda la vida, interpretar el mundo que está a su alrededor, transformar ese entorno, resolver problemas nuevos y llenar de significado una cierta situación. En últimas, que se conviertan en ciudadanos generadores de riqueza, capaces de entender su misión, su papel, de recrear el mismo país, de soñar y llevar a la práctica ideas creativas, realizables, que eleven la calidad de vida de los ciudadanos y permitan utilizar nuestros recursos de una forma más apropiada. Es decir, ciudadanos capaces de construir su propio mundo.

R.E.A.T: ¿Podríamos decir que en Colombia estamos respondiendo a ese concepto de calidad educativa?

D.B: Colombia ha avanzado bastante en las últimas décadas para aproximarse, por un lado, a un concepto de calidad, y por el otro, para acercase a unos planes de estudio que conduzcan a esa educación de calidad. Vale la pena advertir que todavía nos falta mucho por construir. Llegar a muchas concertaciones, acuerdos y consensos con la comunidad de maestros, directivos, estudiantes y padres de familia. Ese es el gran desafío de las próximas décadas en Colombia: que tengamos un acuerdo con todos los actores protagonistas de la educación y que además de esa participación y ese acuerdo, haya un compromiso para lograr que, a través de la educación, alcancemos un escenario de calidad como el que hemos planteado.

R.E.A.T:¿Dónde radica este avance en el debate sobre la calidad educativa?

D.B: Hay una inmensa preocupación por los agentes del Estado y por las sociedades mismas en cada una de las entidades territoriales, por tener cada vez mayor cobertura, menor repitencia, menor deserción y lograr cada vez más que nuestros estudiantes aprendan lo correspondiente a unos básicos, como se ha venido planteando actualmente con los estándares. Esta respuesta de todos los actores frente a la educación se revela en los resultados de las pruebas que hemos tenido en Colombia en los últimos años. Pero, es necesario reiterar que estamos todavía muy distantes de un escenario ideal, porque aun los indicadores que nos permiten establecer niveles de calidad están relativamente bajos.

R.E.A.T: ¿A qué cree que se deba ese bajo nivel?

D.B: Estamos en un proceso. Vamos en una evolución. Las últimas 3, 4 décadas, nos permiten revelar, indudablemente, un estado de superación importante respecto a situaciones anteriores; pero frente a la región de América Latina, Europa y el Caribe, e inclusive frente a países subdesarrollados, nos dejan ver claramente que todavía falta bastante para alcanzar un escenario mucho más amable. Yo creo que el esfuerzo está presente. Este es el momento de reorientar esos esfuerzos. Debemos estructurar mejor el ejercicio, aprender de muchas prácticas exitosas que existen en Colombia. Debemos especializarnos en lo que hacemos, de manera que, con los recursos disponibles, podamos tener modelos mucho más efectivos.

R.E.A.T: ¿Cuáles son los principales obstáculos para universalizar la educación en Colombia?

D.B: Hay una gran distracción entre la oferta y la demanda: colegios con capacidad importante no tienen en su entorno la correspondiente demanda y, en consecuencia, hay una subutilización de los recursos instalados. Además, puede ocurrir que no haya el mínimo de estudiantes que se considera para abrir un curso. En educación superior pasa algo equivalente: las universidades están instaladas en ciertos sitios y sus ofertas no sintonizan apropiadamente con las demandas, con el agravante de que hay muchísimos programas en donde la demanda es gigante.

R.E.A.T: Esto obedece a condiciones culturales que mueven a una persona a inclinarse más por unos programas que por otros, pero también por la oferta laboral que existe. ¿Qué opina al respecto?

D.B: Claro. Cuando se habla de mercado laboral hay que tener en cuenta dos fuerzas que se mueven allí: una cosa es la demanda de profesionales en cada campo y otra es hacia dónde se debe jalonar el desarrollo del país. Supóngase que queremos colocar un satélite sobre la órbita geoestacionaria que requiere de un desarrollo muy importante de ingenieros de sistemas, electrónicos, geógrafos, etc. En ese proyecto de nación nos interesa jalonar el desarrollo de esas profesiones. No sólo habría que mirar lo que ocurre hoy en el mercado, sino cuál es nuestra visión de aquí a unos 20 años.

R.E.A.T: ¿Podríamos decir que está claro lo que esperamos? ¿Cuál es el proyecto de nación?

D.B: ¿Queremos continuar siendo un país de vocación agrícola? Entonces necesitamos agrónomos, zootecnistas, veterinarios... o, ¿queremos llevar a cabo una industrialización de la gran empresa? ¿Nos vamos a convertir en un gran astillero, en ensambladores de vehículos, en ensambladores de aviones? ¿Qué es lo que nosotros como país consideramos que es un deber ser? Esto que he planteado como un deber ser de la educación básica y media, a través de los estándares, tiene que ser llevado al nivel de la gran planeación estratégica de la Nación. Unos estándares debidamente concertados, estudiados y referenciados internacionalmente. Hay que sintonizar muy bien con el medio exterior cómo se moviliza cada uno de estos temas para poder establecer con mayor claridad qué es lo que necesitamos hacer en Colombia en los próximos 20, 40 años.

R.E.A.T: Como usted lo decía anteriormente, hay zonas con mucha demanda educativa y poca oferta, y en otras ocurre lo contrario. Eso ha generado una preocupación en la comunidad académica. ¿Cómo se pueden desarrollar competencias en grupos grandes?

D.B: En Colombia nos hemos dado a la tarea de mirar el efecto del tamaño sobre el rendimiento de los grupos, aislando otros factores que se hacen presentes en el desempeño de los estudiantes -Proyecto Educativo Institucional, dedicación del estudiante fuera del aula, acompañamiento de los padres de familia en la realización de las tareas y uso de las bibliotecas, entre otros-. Hemos encontrado que el rendimiento, generalmente, aumenta en la medida en que aumenta el tamaño.

En grupos grandes, el maestro puede seleccionar como unidad de análisis, más que al estudiante como individuo, a grupos pequeños de 3 o 4 estudiantes. La discusión que se genera entre los estudiantes es desencadenante de procesos de argumentación y de proposición. Un estudiante trabajando en grupo presenta una tesis a sus compañeros y trata de convencerlos a través de argumentos. Ahí se desarrollan capacidades y competencias para la argumentación, para la interpretación. Es importante, entonces, que los temas sobre los cuales ellos tienen que trabajar tengan significado para los grupos de los estudiantes.

R.E.A.T: ¿Por qué es indispensable atar el aumento de la cobertura al mejoramiento de la calidad?

D.B: No basta con tener espacio en las aulas para que lleguen estudiantes, sino que es indispensable que los colombianos accedan a la mejor calidad posible. No podríamos admitir que tengamos estudiantes en las aulas que no puedan aprender. Hablamos de calidad refiriéndonos, específicamente, a la capacidad que logramos como país cuando todos los estudiantes aprenden. Todos los esfuerzos que hagamos como país serán muy efectivos si los resultados se ven reflejados en más colombianos en las aulas con una capacidad desarrollada de aprendizaje. Les diría a todos los directivos docentes que el reto es ampliar cobertura con calidad para construir un futuro con equidad.

R.E.A.T: ¿Cuáles son las estrategias trazadas para lograr que el aumento se refleje en la calidad?

D.B: Se ha definido una gran estrategia que se centra en 3 grandes componentes. Primero, es necesario aclarar cuál es ese deber ser de la educación en el país. Este esfuerzo se ha ido concentrando en lo que hemos llamado los estándares. A través de los estándares se establece lo que una comunidad calificada ha considerado el nivel y el dominio básico que debe tener un ciudadano que pasa por la educación básica y media; niveles que deben garantizarse para todos los estudiantes.

Segundo, hay que determinar el estado en el que nos encontramos actualmente, que se revela a través de las evaluaciones. Para el caso particular de la educación básica se planean evaluaciones cada 3 años, como mínimo, mientras que para la educación media se realizan 2 evaluaciones por año: una para cada calendario.

Y tercero, una vez tengamos los estándares y los resultados de la evaluación, podremos diseñar, desde cada una de las instituciones y en compañía de las entidades territoriales y del Ministerio de Educación Nacional, planes de cualificación. Podemos plantear nuevos caminos; mirar con mucho cuidado el Proyecto Educativo Institucional y los proyectos pedagógicos; y hacer las reformulaciones del caso, con el fin de aproximar cada vez más ese ser que se revela en las evaluaciones y ese deber ser que aparece en los estándares.

R.E.A.T: ¿Por qué es importante el concepto de competencia en educación?

D.B: Porque en vez de poner el acento en la repetición mecánica de definiciones o en la memorización de algunos datos, lo que más interesa es la capacidad de una persona para llenar de significado un contexto o una situación para interpretarla, para proponer mundos posibles, para argumentar su propuesta y, en últimas, para resolver problemas que se presentan por primera vez.

Nos parece que el escenario anterior, centrado en contenidos, era bastante contemplativo y generaba ciudadanos muy pasivos que reconocían y describían el mundo, pero no alcanzaban a tener en él una transformación importante. El enfoque de competencias lleva al ciudadano a hacer una propuesta crítica acerca de su entorno y a transformarlo. Colombia necesita en este momento de ciudadanos críticos, capaces de transformar el entorno y de reorientar los procesos de la Nación hacia unos escenarios cada vez más amables.

R.E.A.T: En algunas oportunidades hemos escuchado decir que las evaluaciones están contribuyendo al desarrollo de competencias. ¿Podría explicar por qué?

D.B: La evaluación en Colombia y en países en donde operan sistemas similares, jalona la educación. Cada vez que se hace una evaluación, quien se evalúa adopta una relación con la evaluación misma, trata de reconocer cuál es el enfoque y lo sintoniza con los estándares, con su Proyecto Educativo Institucional, y empieza a redireccionar su accionar de tal manera que cumpla esos estándares.

La institución ve con gran significación la evaluación. Le otorga un gran valor porque considera que a través de los resultados que obtiene de esa evaluación, puede mostrar que sus estudiantes son personas capaces de dar cuenta favorable y positiva de lo que aparece consignado en las evaluaciones. Por esto creemos que las evaluaciones sí jalonan el desarrollo de la educación.

COBERTURA Y CALIDAD, futuro con equidad
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Altablero No. 22, JULIO 2003
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477.598 nuevos cupos en el 2003
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