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Política educativa para la primera infancia
Por una educación inicial incluyente y para toda la vida

La atención a la primera infancia sienta las bases para el desarrollo humano y contribuye a igualar las oportunidades de desarrollo para todos desde el nacimiento. Primera Infancia, educación e integralidad.

En los primeros años de vida, una atención oportuna y pertinente tiene efectos de gran impacto para los niños y las niñas. Diversos estudios han demostrado que las interacciones que establecen los niños con su madre, padre, hermanos, abuelos y otros adultos responsables, tienen consecuencias fundamentales para el desarrollo del cerebro. Pero también estas experiencias educativas deben involucrar otros factores como la salud, el cuidado y la buena nutrición, como complementos fundamentales para alcanzar un adecuado desarrollo infantil.

Cuando estas condiciones se dan, los efectos son determinantes para el desarrollo presente y para el futuro. Los niños y niñas que reciben una adecuada atención durante su primera infancia, aumentan sus oportunidades de ingresar a tiempo a la educación formal, se desempeñan con mayor éxito a lo largo de sus estudios, mejoran sus posibilidades de acceso a la educación superior y, finalmente, tienen más capacidades para desenvolverse competentemente en su vida laboral, mejorando así sus posibilidades económicas y, por ende, la calidad de vida de su familia y la de su comunidad.

Adicionalmente, la atención a la primera infancia redunda directamente en la atención a la familia, en particular sobre las mujeres. Cuando las madres se encuentran en buenas condiciones físicas, nutricionales y emocionales durante el embarazo, disminuyen los índices de mujeres y niños que mueren durante el nacimiento, suben las tasas de peso al nacer y se dan las condiciones para un buen desarrollo cerebral de niños y niñas. Lo anterior hace crecer las probabilidades de supervivencia en sus primeros años de vida y tiene efectos directos sobre su desarrollo. De otra parte, los programas de atención a la primera infancia facilitan la inserción de la mujer al mundo laboral, situación que mejora los ingresos del núcleo familiar y equipara las oportunidades de desarrollo desde un enfoque de género.

El Plan Decenal de Educación 2006-2016, concebido como un ejercicio de planeación y participación en el que la sociedad determinó las grandes líneas que deben orientar el sentido de la educación para los próximos diez años, determinó como uno de los grandes retos para garantizar el cumplimiento pleno del derecho de la educación en Colombia el Desarrollo Infantil y la Educación Inicial (ver artículo correspondiente en esta sección).

En este marco, el Ministerio de Educación Nacional asume hoy un enfoque de desarrollo infantil que parte de reconocer que los niños y las niñas, al nacer, llegan con capacidades y habilidades que buscan poner en acción y esperan encontrar las condiciones para demostrarlas y fortalecerlas, de tal forma que les permita desenvolverse cada vez mejor: primero en su vida cotidiana y familiar y, posteriormente, en la vida social, estudiantil y laboral.

Una nueva mirada sobre el niño y la niña implica concebir el desarrollo infantil como un proceso no lineal, continuo e integral, producto de las experiencias corporales, emocionales, sociales y cognitivas que obtienen al interactuar con el mundo que los rodea. El desarrollo infantil no inicia en un punto cero, ni tiene su fin en una etapa última. Siempre existen condiciones previas a partir de las cuales el niño y la niña construyen conocimiento, haciendo de su desarrollo un proceso continuo a lo largo de la vida. Estas condiciones previas son experiencias reorganizadoras que transforman la manera como ven el mundo y que les abren nuevos horizontes para su desarrollo.

Cuando los niños y las niñas interactúan con el medio que los rodea, viven experiencias a través de las cuales movilizan capacidades y conocimientos que les permiten "hacer", para luego "saber hacer", hasta llegar a "poder hacer". Esta movilización de recursos (cognitivos, afectivos, físicos y sociales) se denomina competencias y se van adquiriendo para enfrentar procesos cada vez más complejos en relación con su desarrollo y contexto. Las competencias adquiridas en la primera infancia les permiten a los niños y niñas tener un conocimiento de sí mismos, de su entorno físico y social, estableciendo la base para los aprendizajes posteriores y para su enriquecimiento personal y social.

Independientemente del contexto en el que viven, todos los niños y niñas adquieren progresivamente competencias que les ayudan a transformar su relación con el entorno. Es allí donde encuentran las posibilidades para desarrollarlas y es desde allí donde las utilizan y las consolidan. Estas posibilidades son mayores en la medida en que se desarrollen en espacios retadores y ricos en interacción, con ellos mismos, con los demás y con su entorno. Estos espacios se evidencian en una educación inicial de calidad.

La educación inicial es un proceso permanente y contínuo de interacción y relaciones sociales de calidad, pertinentes y oportunas, que permiten a los niños y niñas potenciar sus capacidades y desarrollar competencias en función de su desarrollo pleno como sujetos de derechos.

En éste sentido, el Ministerio de Educación Nacional plantea un enfoque de educación inicial que se caracteriza por:

  • Ser incluyente, equitativo y solidario, en la medida en que tiene en cuenta la diversidad étnica, cultural y social de niños y niñas (ver sección Ejemplo, La Guajira).
  • Considerar que todos ellos, independientemente del contexto sociocultural en el que crecen, tienen las capacidades para desarrollar sus competencias si encuentran un ambiente que satisface sus necesidades básicas de afecto, cuidado y alimentación.
  • Ser integral, ya que tiene en cuenta que los espacios educativos en los que se desarrollan los niños y las niñas (familia y comunidad), exigen acciones articuladas con los sectores de salud y protección con el fin de garantizar su desarrollo adecuado.

Desde esta óptica, se invita a todos los agentes responsables de la educación de la primera infancia (padres y madres de familia, cuidadores, docentes y agentes especializados en el campo del desarrollo infantil) a realizar una acompañamiento con intención, pertinente y oportuno, a partir de los intereses, características y capacidades de los niños y las niñas. Este acompañamiento implica liderar un cambio cultural que impulse prácticas pedagógicas basadas en los lenguajes expresivos de los niños como el juego, el arte y la literatura.

En este marco, el punto de partida fundamental de la educación inicial es el reconocimiento de las potencialidades y capacidades de niños y niñas. Para ello, los agentes educativos cuentan con una herramienta muy valiosa: la observación. A través de ella, podrán reconocer las capacidades y habilidades de los niños y las niñas para enfrentar y descubrir el mundo que los rodea, lo cual les permitirá interactuar con ellos de manera diferente y orientar acciones educativas para impulsar el desarrollo de sus competencias. En este sentido, teniendo en cuenta que el desarrollo de los niños no es lineal ni estático, es prioritaria la observación y el seguimiento permanentes de sus acciones cotidianas.

A partir de este reconocimiento se propone a los agentes educativos generar "espacios educativos significativos", entendidos como ambientes de aprendizaje estructurados, retadores y generadores de múltiples experiencias, que favorecen en niños y niñas la construcción de nuevos conocimientos y fortalecen las competencias necesarias para enfrentar las demandas crecientes del entorno ( véase cuadro Espacios Educativos ).

Los diálogos entre la madre y el bebé, la resolución de un problema cotidiano, una situación en la cual participan con la familia y los juegos con otros, son considerados como "espacios educativos significativos" en la medida que son ambientes que favorecen el principal sentido de la educación: el aprendizaje y la promoción del desarrollo integral.

En este sentido, es importante entender que los espacios institucionalizados no son los únicos escenarios de desarrollo de la primera infancia. Hay que recuperar para ellos la cotidianidad en los contextos familiares y comunitarios, ya que potencian el desarrollo de sus competencias.

La Política Educativa para la Primera Infancia en el marco de una Atención Integral reconoce que cualquier contexto (sea rural o urbano) posibilita ricas y variadas experiencias para niños y niñas y que, independientemente de las condiciones sociales, económicas y culturales, es posible identificar, rescatar y aprovechar aquellos ambientes que son favorables para su desarrollo.

Los lenguajes expresivos, pilares de la educación inicial

Los espacios familiares, comunitarios e institucionales son lugares privilegiados para el aprendizaje y precisan de estrategias de acompañamiento educativo que involucren el despliegue de los lenguajes expresivos del niño y la niña a través del arte, el juego, la literatura, la creatividad, el movimiento y su participación activa.

Los lenguajes expresivos son en sí mismos una forma de juego. El niño y la niña juegan cuando pintan, cuando cantan, cuando inventan, cuando imaginan ser otra persona, cuando construyen castillos y diseñan ciudades.

Por ello, teniendo en cuenta la intencionalidad educativa en la primera infancia, se busca que los agentes educativos se enfoquen en la creación de ambientes de aprendizaje y en proporcionar las estrategias necesarias y pertinentes que permitan que el niño y la niña desarrollen su identidad, conquisten su autonomía y movilicen competencias. Ese logro implica la apropiación de los sistemas culturales y simbólicos de los cuales disponen: es la apropiación de su mundo, desde la propia dinámica del desarrollo infantil.

El valor principal de estos lenguajes en la educación inicial es proporcionar en los niños y niñas una experiencia única e individual, que abre las puertas de la expresividad de todos y todas por igual. Algunos de los propósitos que persiguen los lenguajes expresivos en la primera infancia son:

  • Transformar los espacios de socialización en espacios educativos de encuentro con el arte, el juego y la literatura.
  • Favorecer la imaginación, la actividad creadora de niños y niñas en la resolución de las situaciones problema del día a día.
  • Ampliar las experiencias de aprendizaje que propician el desarrollo cognitivo, social y emocional, según los contextos en los que transcurre la vida del niño y la niña.
  • Proporcionar, de manera intencionada, medios técnicos y materiales para la experimentación física y sensorial en todas sus formas expresivas.
  • Facilitar la ejecución de actividades coordinadas por parte del agente educativo , de tal forma que lleven al desarrollo de competencias en la primera infancia.
  • Contribuir a la formación de los niños y las niñas como personas autónomas, creativas y sensibles, desde la primera infancia y a lo largo de toda su vida.

De acuerdo con las cifras del censo nacional realizado en 2005, existen en nuestro país cerca de 4.3 millones de niños y niñas menores de 5 años. Gracias al importante esfuerzo que ha realizado el país, hoy se atienden integralmente, con educación, cuidado y nutrición alrededor de un 35% de ellos, de los cuales el 70% provienen de las familias más pobres (SISBEN I y II).

En cuanto a los que no son atendidos y según la Encuesta de Calidad de Vida del año 2008, lasprincipales razones tienen que ver con factores combinados de oferta y demanda de la prestación del servicio. Desde el punto de vista de la demanda, en las zonas urbanas el 53% de los padres considera que sus hijos aún no están en edad para asistir a una institución o prefieren que no lo hagan. Por otra parte, el 9% señala que sus hijos menores de 5 años no asisten porque no hay una institución cercana, es muy costoso enviarlos o no encontraron cupo, lo que denota problemas en la oferta. En las áreas rurales esta situación es más crítica pues el 28% de los padres y madres de familia indica que no hay una institución próxima donde sus hijos puedan recibir atención y educación.

En el marco de lo establecido por el artículo 29 del Código de la Infancia y la Adolescencia "Derecho al desarrollo integral de la primera infancia", el enorme reto que se enfrenta es llegar a todos los niños y niñas de estos niveles del SISBEN con una atención integral, oportuna y de calidad.

Para ello, el Ministerio de Educación Nacional, en alianza con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), se ha fijado la meta a 2010 de atender integralmente -en nutrición, cuidado y educación- a 400.000 niños menores de 5 años de SISBEN I y II, a través de tres modalidades que buscan responder de manera diferencial a las necesidades de los niños y sus familias ( véase cuadro Modalidades de Atención ).

En desarrollo de estas tres modalidades, a la fecha se han atendido integralmente 152.540 niños y niñas menores de 5 años, en convenio con el ICBF y entidades públicas y privadas. Entre 2007 y 2008, la inversión asciende a $140 mil millones de pesos.

En este mismo sentido, el Ministerio de Educación Nacional adelanta proyectos piloto a través de los cuales se desarrollan metodologías alternativas que reconocen la diversidad cultural y étnica del país (ver sección Ejemplo) y, de otra parte, se generan sinergias con el Programa Familias en Acción con el fin de articular los subsidios de nutrición con los procesos de educación y cuidado, logrando así una atención integral de los niños y niñas beneficiarios de este programa.

En 2009, en un programa desarrollado en conjunto por el Ministerio de Educación, los municipios, el ICBF y la OIM, se inició en el departamento de Chocó un proyecto que busca atender a 14.449 niños y niñas en 14 municipios del Departamento, con una inversión de $22.491 millones de pesos.

En desarrollo de esta atención, se ha hecho evidente la insuficiencia de infraestructura especializada para la atención integral de niños y niñas menores de cinco años. Es así como el Ministerio, en alianza con el ICBF y las entidades territoriales, adelantará proyectos en esta materia que garanticen espacios de calidad (ver sección Por Colombia).

Entre 2006 y 2010 el ICBF se propuso desarrollar 54 infraestructuras que beneficiarán a 8.670 niños y niñas menores de 5 años, prioritariamente aquellos atendidos por los Hogares Comunitarios de Bienestar. Estas obras tienen una inversión total de $40.216 millones de pesos.

Durante 2009 y 2010, el Ministerio de Educación y el ICBF, en alianza con los municipios, adelantarán la construcción de 62 infraestructuras para ofrecer atención integral a 26.850 niños y niñas menores de 5 años, con una inversión total de 102.027 millones de pesos. Entre estos proyectos se encuentran los Centros de Infancia y Familia (CIF), que buscan consolidarse como proyectos piloto de atención integral a la primera infancia y sus familias, en zonas de alta vulnerabilidad y dispersión geográfica.

En 2008, el CONPES 115 distribuyó 270 mil millones de pesos -por el crecimiento real de la economía superior al 4% del PIB en la vigencia 2006- para la construcción, adecuación y dotación de infraestructura para la atención de niños y niñas menores de 5 años. Estos recursos permitirán la ejecución de aproximadamente 1.800 obras destinadas a la atención integral a la primera infancia, beneficiando aproximadamente a 129.000 niños y niñas y cualificando su atención en Hogares Comunitarios, prioritariamente.

De otra parte, partiendo de la necesidad de cualificar la atención que actualmente se presta, se busca fortalecer (se está en el diseño y pilotaje) un sistema de acreditación de calidad de la prestación del servicio de atención integral a la primera infancia (ver sección Otras Miradas), con el fin de garantizar el cumplimiento, por parte de los prestadores de este servicio, de unos requerimientos básicos en infraestructura, dotación y recurso humano. Así, en términos de calidad, la atención es equitativa para todos los niños y niñas, sin importar el nivel de ingreso de sus familias.

En este mismo sentido y con el propósito de continuar avanzando en el mejoramiento de la calidad del servicio, el Ministerio viene adelantando estrategias de formación de agentes educativos con el fin de que estos puedan realizar un acompañamiento afectuoso e intencionado a niños y niñas, que posibilite su desarrollo integral en ambientes de socialización sanos y seguros, logrando aprendizajes de calidad¹.

Se ha iniciado un proceso de formación de 35.122 familias para favorecer el desarrollo integral de la primera infancia en sus hogares.

4.854 madres comunitarias han sido acompañadas y están en un proceso de cualificación de la atención educativa para la primera infancia en los Hogares Comunitarios de Bienestar.

Así mismo, es importante considerar que esta formación de los agentes educativos resulta fundamental para articular la educación inicial con el ciclo de básica primaria, de manera que la transición tenga elementos de continuidad alrededor del desarrollo de competencias.

En el marco de la descentralización y según lo señalado por el artículo 204 del Código de la Infancia y la Adolescencia, la responsabilidad por la prestación de los servicios para la primera infancia recae en los departamentos y municipios, lo que significa un reto enorme para gobernadores, alcaldes, secretarios de educación y salud y direcciones regionales del ICBF (ver secciones De Coyuntura y Debate). En este marco, el Ministerio y el ICBF prestan asistencia técnica a las entidades territoriales con el fin de garantizar la correcta articulación local de todos los sectores e instituciones encargadas de coordinar la atención de la primera infancia en sus territorios, a través del diseño e implementación del Planes de Atención Integral a la Primera Infancia (PAI) (ver sección De Coyuntura). Con ello se busca garantizar la sostenibilidad de la política, fortalecer las capacidades locales y promover la instalación de mesas regionales para la primera infancia, en las cuales participen actores de los niveles nacional y regional y de los sectores público y privado (ver sección Ejemplo, Boyacá)

En el 2008 se capacitaron 800 personas de los equipos técnicos de las secretarías de Educación, Salud, direcciones regionales del ICBF y prestadores del servicio, lo cual derivó en el diseño de Planes de Atención Integral a la Primera Infancia (PAI) en 44 entidades territoriales, y de 126 prestadores del servicio, los cuales se encuentran en proceso de implementación.

En desarrollo de las anteriores estrategias, la propuesta es, entonces, generar espacios de participación y reflexión sobre una educación inicial de calidad para la primera infancia, en el orden nacional, departamental, municipal e institucional. Conjuntamente se fortalece y se asume esta política como un compromiso nacional, regional y local.

¹ En el ámbito de la educación Superior se desarrollan programas de formación del recurso humano, e investigación en materia de líneas pedagógicas.

Por una educación inicial incluyente y para toda la vida, altablero,49,
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Altablero No. 49, FEBRERO - ABRIL 2009
De Coyuntura
Por una educación inicial incluyente y para toda la vida
Desarrollo Infantil y Educación Inicial
Seis preguntas básicas sobre el Plan de Atención Integral
Alianzas y modelos que unen y enseñan
El inicio de una educación para toda la vida
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