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HERNANDO JOSÉ GÓMEZ R. (*)
Desarrollar destrezas para la competitividad de Colombia

En un mundo en el cual la economía del conocimiento es cada vez más importante como fuente de ventajas competitivas, la educación y la formación de capacidades laborales son esenciales para un país exitoso.

Existe una relación directa entre mejoras en educación y mejoras en productividad, por lo cual el mejoramiento del capital humano es fundamental para avanzar hacia la prosperidad colectiva. Las experiencias exitosas de transformación productiva han logrado una articulación entre sus esfuerzos de capacitación y acumulación de conocimiento específico, y las potencialidades de los sectores productivos.

Colombia ha diseñado una estrategia de competitividad de largo plazo que se fundamenta en la necesidad de realizar una transformación productiva, la cual implica producir más y mejor de lo que tenga mercados dinámicos a nivel local e internacional, y producir nuevos bienes y servicios de mayor valor agregado y sofisticación tecnológica. Para lograr este objetivo, se debe trabajar en impulsar el desarrollo de sectores de clase mundial, un salto en la productividad y el empleo en los sectores tradicionales, avanzar en la formalización laboral y empresarial, el fomento de la ciencia, tecnología e innovación y en estrategias transversales que permitan la eliminación de barreras para la competencia y el crecimiento de la inversión, dentro de las cuales se encuentra el fortalecimiento de la educación y las destrezas laborales.

Uno de los temas fundamentales para avanzar en este sentido es el de las competencias. En América Latina, las empresas sugieren que las competencias prioritarias a desarrollar en los jóvenes, además de las básicas (lectoescritura, matemáticas, ciencias, ciudadanía), deben incluir las transversales como la facilidad de adaptación, el pensamiento crítico y el trabajo en equipo y las claves para la competitividad como el bilingüismo y el manejo de tecnologías de la información y las comunicaciones.

Además, la experiencia internacional muestra que el emprendimiento es necesario en una economía competitiva, para lo cual son requeridas competencias como la creatividad, la capacidad para resolución de conflictos y el ser recursivos. Así, es prioritario construir un proyecto educativo en torno a competencias mediante el cual se puedan acercar los jóvenes y ciudadanos a las exigencias del mercado laboral y de una economía internacionalmente competitiva.

En el tema del emprendimiento una experiencia internacional exitosa para revisar es la de la Ciudad Industrial del Valle del Nalón (VALNALÓN), en Asturias, que cuenta con una Cadena de formación de emprendedores (red de instituciones educativas) y tiene como objetivo motivar, formar, orientar y apoyar a los futuros emprendedores. Su primer eslabón es la educación primaria y brinda apoyo hasta la consolidación de la empresa. Además, promueve los intercambios entre estudiantes y la realización de seminarios relacionados con el emprendimiento.

Otro tema determínate para el país es la calidad, máxime si se considera que las mejoras en este factor solo se empiezan a observar luego de una década de trabajo continuo. Los resultados en 2006 de la prueba internacional PISA¹, aplicada a estudiantes de 15 años, ubicaron a Colombia en el puesto 53 entre 57 países, en ciencias y matemáticas, y en el puesto 51 entre 56 países en lectura.

Un estudio de McKinsey², cuyo objetivo era identificar los factores comunes a los países que obtienen los mejores resultados en esta prueba (Hong Kong, Finlandia, Corea del Sur, Japón, Canadá), encontró que los rasgos comunes son tres: contratan a los mejores profesores en términos de formación académica, motivación, verdadera vocación y compromiso y capacidad de liderazgo; les dan una formación práctica y supervisan su desempeño; e intervienen cuando los resultados de los alumnos empiezan a bajar. El estudio también concluyó que el dinero y la cantidad de estudiantes por aula no son decisivos. Australia ha triplicado el gasto por alumno desde 1970 y no ha logrado alcanzar a Singapur, que gasta menos que la mayoría de los países. Estados Unidos se ubica en el tercio inferior de la clasificación, a pesar que desde 1980 casi ha doblado el gasto por alumno y ha bajado el número de estudiantes por profesor a un mínimo histórico. En este sentido, Corea del Sur tiene unas aulas con muchos estudiantes y se ubica entre los cuatro primeros países en todas las pruebas. De esta manera, la selección y formación continua de profesores y el seguimiento a los estudiantes para detectar problemas e intervenir (pronto y siempre) son factores determinantes en la calidad de la formación de los jóvenes.

La educación temprana es definitiva ya que en los primeros dos años de vida el niño define el 80% de su capacidad de aprendizaje, por lo mismo, la nutrición de la mujer embarazada, la del bebé en sus primeros 24 meses de vida y los estímulos tempranos que reciba son críticos. En esta materia tenemos un grave atraso en Colombia. La educación pre-escolar y un cuidado estructurado de los infantes aún dejan mucho que desear. Así mismo, una política exitosa en contra de la pobreza extrema favorece inmediatamente la calidad de la nutrición infantil y, por ende, de su capacidad de aprendizaje.

La pertinencia educativa también es fundamental. Casos como el del clúster del vino en Australia, donde se creó el Consejo para la capacitación y educación en la industria nacional del vino, encargado de coordinar, integrar y mante¬ner estándares para la educación y capacitación vocacional, son ejemplo de cómo la oferta educativa con pertinencia se convierte en un catalizador para el desarrollo de los sectores económicos y la generación de empleo. En estas experiencias es importante el rol de los agentes locales y regionales, tanto públicos como privados, pues son ellos los que con mayor facilidad pueden identificar iniciativas, relaciones y mejoras en eficiencia por parte de las empresas, y movilizar la creación, transformación y actualización de la oferta en capacitación e investigación de acuerdo con las demandas del sector productivo.

Una economía competitiva necesita la articulación entre la educación media y la superior, que tiene un papel decisivo para el desarrollo de destrezas laborales y formación de recurso humano calificado, y orientado a los sectores estratégicos para el desarrollo del país. Las universidades se quejan del bajo nivel de formación de los nuevos estudiantes. Así, por ejemplo, se encuentran severas deficiencias en comprensión de lectura, que en ocasiones generan situaciones cercanas al analfabetismo funcional. Otra limitación se relaciona con la expresión oral y escrita de los muchachos, ya que son escasos los colegios que en forma ordenada trabajan estas competencias con sus estudiantes. Finalmente, es realmente angustiante el bajo nivel de inglés con el que salen los bachilleres a pesar de que en ocasiones han recibido esa asignatura durante al menos cuatro años.

Además, se debe continuar trabajando en la disminución de la brecha en la composición de la educación superior, ya que países desarrollados como Inglaterra tiene una distribución inversa a la de Colombia (69% universitarios y 31% técnicos y tecnólogos). Esto genera que en no pocas ocasiones los tecnólogos del SENA salgan a ganar mayores salarios que algunos jóvenes con un título profesional en derecho o contabilidad. Hay que buscar que la oferta en educación superior se adecue más a las necesidades del mercado laboral, público y privado.

Los cambios sociales, económicos, culturales y tecnológicos plantean cada día nuevas exigencias al mundo productivo y una demanda por trabajadores más capacitados y con habilidades que les permitan desempeñarse exitosamente en el mercado laboral y generar mejoras en productividad e innovación. Lo anterior genera a su vez grandes retos para el sistema educativo colombiano, encargado de la formación del capital humano. Es claro que se necesita avanzar de la manera más rápida posible en las áreas mencionadas, para lo cual el Consejo Privado de Competitividad seguirá apoyando al Gobierno en estrategias que permitan fortalecer la educación y su pertinencia, para así mejorar la competitividad y el bienestar colectivo del país.

(*) Presidente del Consejo Privado de Competitividad.

¹ Program for International Student Assessment.
² How the world's best performing schools systems come out on top.

Desarrollar destrezas para la competitividad de Colombia, altablero,
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Altablero No. 48, DICIEMBRE 2008 - ENERO 2009
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