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Cada docente y directivo docente está siendo evaluado en su desempeño en cada momento de su día, desde el cómo acceder a sitios de trabajo de difícil accceso, cómo trabajar con recursos escasos o inexistentes, cómo atender a estudiantes que llegan a sus clases con infinidad de problemas desde sus casas, cómo inculcar el esfuerzo de superación cuando dá lo mismo estudiar o no si de todas maneras van a pasar el año, cómo sobrevivir con un sueldo que no compensa sus numerosos años de capacitación, cómo tener siempre una sonrisa y unas palabras de consuelo a padres y estudiantes que te buscan con la esperanza que serán escuchados y apoyados, entre otra infinidad de cosas. No existe evaluación más dura que el mismo ejercicio de la docencia, el mantenerse en esta hermosa pero dura profesión y no perecer en el intento.
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