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Acerquémonos: podemos leer y escribir

"La red Podemos Leer y Escribir desarrolla estrategias para formar lectores y escritores, centrándose en dos aspectos: formar maestros como lectores y escritores, y formar maestros como mediadores", afirma Alba Luz Castañeda, dinamizadora de un proyecto que ha cambiado la cara de la educación en 35 instituciones escolares de Bogotá.

La red surgió en 1997 en el marco del Programa Podemos Leer y Escribir, que desde 1995 fue una iniciativa del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), la Secretaría de Educación Pública de México (SEP), en convenio con la Secretaría de Educación de Bogotá. Se planteó como una propuesta docente para superar las falencias del proceso educativo con respecto al uso del lenguaje y alternativa para formar estudiantes con competencias comunicativas sólidas.

Cuenta la profesora Ruby Arias, del Colegio Carlos Arturo Torres, quien hace parte de la red desde 1996, que "al comienzo se trabajaba en Primaria y después se incluyó en el PEI, cobijando todos los grados y áreas académicas, en especial las de humanidades".

Apoyos didácticos
El proceso pedagógico encauzado por la red busca la participación complementaria de maestros y maestras, estudiantes, padres y madres de familia, coordinadores académicos y demás actores de la vida escolar. Un principio que orienta la labor en los grados Preescolar y Primero es la iniciación en los procesos de lectura y escritura, no a partir de textos previamente establecidos sino del conocimiento del niño como persona, su familiarización con el contexto comunicativo que lo rodea, por ejemplo con los nombres de los objetos y de los elementos cotidianos. La familiarización se representa a través del dibujo y de los trazos propios de su nivel en la producción escrita. Las actividades de formación y autoformación constituyen el eje por el que se rige este proceso.

Por otra parte, la red apoya el trabajo de formación de lectores con material bibliográfico, que hace parte de la vida del menor, dentro y fuera del aula. La docente de Grado Primero, Elena Mancera, del Instituto Técnico Francisco José de Caldas, ejemplifica este apoyo: "En cada uno de los grados hay libros que son de préstamo. Los niños tienen la libertad de escogerlos y leerlos en la casa y en el colegio. Quien desee comentarlos dispone del Cuaderno Viajero. Los niños leen por gusto, por el amor que les inculcamos a la lectura. Así aprenden de una manera divertida y creativa". Para Ángela Martínez, estudiante de Grado Tercero de la misma institución, "leemos y contamos en el Círculo de Lectura lo que nos gustó y lo que no. Dibujamos y escribimos en el Cuaderno y cada ocho días cambiamos los textos y hacemos una ronda de libros".

Los Círculos de Lectura, en los que se reúnen 10 estudiantes para leer, opinar y comentar un libro, hacen que la experiencia sea plural y provechosa. "Los estudiantes de Primero, por ejemplo, leen en los Círculos libros más avanzados de los que normalmente leerían los de su edad. A medida que un niño lee, mejora en la comprensión y la argumentación", asegura Elena Mancera.

Retroalimentación y red
Podemos Leer y Escribir tiene el gran reto de dejar atrás hábitos mecánicos de la educación tradicional. Según este grupo de educadores, "el proceso estándar de formación de lectura y escritura conduce a la fragmentación y descontextualización y lo limita como objeto de uso social". Fue esto lo que los llevó a poner en marcha la dinámica de la red. Los encuentros de los pares son la base para la constante renovación de propuestas y prácticas pedagógicas. Asimismo, la red organiza encuentros mensuales -algo esencial en las diferentes redes regionales de escritura y lectura del país- en los que el intercambio de experiencias, conceptos e iniciativas, apoyadas por documentos que ofrecen nuevas maneras de abordar la educación, clarifican el camino que se debe seguir.

Los docentes transfieren a las aulas esa retroalimentación. "Miramos cómo se desarrolla el aprendizaje del proceso de lectura y el de escritura, las características de la lengua como la estructura y las funciones gramaticales que el niño necesita conocer para poder usar la lengua dentro de su comunicación en distintos contextos. Con esto desarrollamos estrategias para que los maestros, en el aula y en su respectiva área, transformen su trabajo. No es una actividad de la rutina diaria con el lenguaje escrito, sino que es transversal a toda clase de actividad, desde cualquier área o proyecto", señala Alba Luz Castañeda.

La experiencia de lectores y escritores es vivencial. Una de las falencias que se combaten es la habitual prevención del estudiante contra la lectura, originada en la obligación académica y en "la casi nula experiencia de plasmar sus propias ideas. La expresión natural de éstas en función de comunicarse no como una obligación, se complementará con su hábito de escribir. Un ejercicio que se tornará natural en el estudiante, dentro de su misma curiosidad de experimentar".

Maestros, estudiantes y padres son parte de este aprendizaje. Las lecturas individual, colectiva, silenciosa y en voz alta sirven para potenciar esa experiencia, gozarse el papel de lector y adentrase en un mundo que invita a vivirlo. Este ejercicio se emplea en las escuelas y en los hogares, sin que exista una desigualdad de práctica. Por ejemplo, padres e hijos se complementan, como lo señala Sonia Carolina Arango, de Grado Tercero del Instituto Técnico Francisco José de Caldas, quien afirma: "En la casa les leemos a padres y hermanos los textos que nos gustan y ellos también nos leen", un acto que se acompaña con la escritura en el Cuaderno Viajero.

Por otro lado, con los talleres de producción escrita se promueve el saber de maestros y estudiantes. Los maestros aprendices convierten sus experiencias en enseñanzas para sus estudiantes.

Leer lo que a uno le atrae motiva hacia la lectura, agudiza el criterio lector y revela un nuevo universo. Así lo describe Marcela Rodríguez, madre de Ivana Valentina Pérez, del Grado Segundo del Instituto: "Con incentivarle en la casa el gusto por leer, mi hija ya coge el periódico y lee los artículos que le llaman la atención. Esto es importante porque leemos en conjunto y preguntamos qué le ha gustado y así opinamos sobre el tema. También ella escribe lo importante y hace un análisis de la lectura".

Así, maestros y alumnos llevan un aprendizaje de producción escrito simultáneo, teniendo en cuenta las diferencias entre ambos. La enseñanza en el maestro es también aprendizaje y su gran beneficiado es el estudiante, quien tiene al docente como educador y compañero.

Si desea más información escriba a: albaluzc@tutopia.com , o a albaluz.castaneda@gmail.com

Acerquémonos: podemos leer y escribir; Altablero No.40
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Altablero No. 40, MARZO-MAYO 2007
Ejemplo
Los niños aprenden qué y cómo comunicar
Alejandría, palabra ciudadana
La práctica docente desde la palabra y la escritura
La red de redes
Acerquémonos: podemos leer y escribir
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