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Transformar la institución y el saber del estudiante

AT: ¿Por qué se mejora la educación cuando se evalúa?

La evaluación es el elemento regulador de todo proceso y con base en un diagnóstico da la posibilidad de valorar el avance y los resultados, que pueden ser positivos o no. Evaluar es un proceso en el que se toman muestras, evidencias, se busca información y se compara, para medir la eficiencia del sistema que se aplica.

Jesús Rodríguez (JR):

En el sector educacional se constatan los logros a partir de los estándares, lo que permite rediseñar las estrategias de trabajo para alcanzar los propósitos esperados.

La evaluación le ofrece al docente la posibilidad de saber hasta dónde llegó el estudiante: sus potencialidades, carencias, los elementos que se afectan en el proceso y, sobre todo, conocer las causas de las insuficiencias. Cuando nos enfrentamos a la formación integral de un individuo en el que queremos desarrollar competencias básicas relacionadas con los aprendizajes y a un individuo listo para interactuar en su sociedad, tenemos que evaluar de manera sistemática cómo vamos alcanzando los objetivos y qué debemos mejorar en la dirección del proceso docente-educativo.

Vicky Colbert (VC):
El concepto de evaluación que se ha asumido para efectos de esta discusión es el de considerarla como un "...proceso mediante el cual se identifica, se recolecta, se organiza y se analiza información respecto a un objeto de evaluación, sobre la cual se emiten juicios de valoración (evaluativos) a partir de criterios claramente establecidos, como base para la toma de decisiones relacionadas con el mejoramiento de la calidad de la educación".

Se mejora cuando la evaluación permite identificar los principales problemas de la educación, pues se concentran los esfuerzos en su solución.

No se trata de una sanción sino de ver en dónde mejoramos. Efectivamente, se mejora cuando se evalúa si se utiliza la información que recolectamos, su valoración y los juicios de valor que emitimos sobre ella para el mejoramiento del objeto de evaluación. La evaluación mejora la calidad educativa cuando se incorpora como acción y actividad cotidiana, y como proceso sistemático, periódico, continuo y permanente para seguir adelante.

Para evaluar en educación un proceso muy complejo en el cual intervienen muchos elementos y variables, hay que determinar, por ejemplo, cuáles son las evidencias de una educación buena, adecuada, pertinente, significativa para el educando y relevante para la sociedad. Si se tiene claro el concepto y el ideal de educación en un contexto determinado, y lo que implica evaluar y para qué se hace, la evaluación ofrece información valiosa para tomar decisiones, proseguir con la misma práctica educativa, reorientarla, transformarla o cambiarla. Es importante resaltar que resulta necesario verificar continuamente la calidad y los objetivos de la evaluación; si esta no mide los problemas de aprendizaje, hay que re-diseñarla.

El diagnóstico es necesario y el "tratamiento" requiere un énfasis especial en programas de formación de docentes de tal forma que se promuevan buenas prácticas de enseñanza-aprendizaje.

AT. Hablemos en detalle sobre la relación entre evaluación y proceso de aprendizaje de los estudiantes; sobre evaluación y formación educativa...

VC:
La evaluación es un proceso inherente al de aprendizaje: quien aprende necesita saber si aprendió, qué tanto aprendió, a qué nivel de pensamiento lo aprendió -si lo es sólo a nivel de memoria, si comprendió lo que aprendió, si es capaz de analizarlo, sintetizarlo, aplicarlo,
enriquecerlo, evaluarlo y proyectarlo.

Lograr estos niveles de aprendizaje requiere igualmente que las estrategias pedagógicas y los medios de enseñanza-aprendizaje apunten con precisión a obtener ese logro, competencia o estándar.

La evaluación debe proporcionar elementos objetivos para tomar decisiones efectivas. Por ejemplo, podría indicar que las dificultades de los niños para entender los problemas de matemática están relacionadas con un bajísimo nivel de comprensión de lectura; en ese caso, primero se debería mejorar la enseñanza de la lectura y de la escritura.

A.T. ¿Y cómo sacarle provecho a la evaluación desde el ejercicio docente?

VC:
La información no es solamente requerida por quien aprende. Es fundamental que el docente tenga claros los objetivos del aprendizaje y sea capaz de recolectar datos sobre lo que el estudiante va logrando, con el fin de apoyarlo y asesorarlo en su proceso, hasta alcanzar las intencionalidades previstas.

Así, con la evaluación, docentes y estudiantes pueden emitir juicios evaluativos acerca de la calidad de lo aprendido. Es conveniente darles los resultados a los evaluados para que identifiquen en dónde están sus debilidades y en dónde sus fortalezas. Ahora bien, resulta necesario que el docente tenga una formación pedagógica a profundidad, comprenda el papel de lo pedagógico, domine su objeto de docencia y sepa elegir las estrategias más efectivas, significativas y pertinentes, teniendo en cuenta objetivos, logros, competencias, estándares, etc.

Esto nos induce a pensar en la importancia de prestarle toda la atención posible a la formación de los docentes para los diferentes niveles de educación. Por último, unas buenas técnicas de evaluación sirven para el diagnóstico, pero no compensan una enseñanza-aprendizaje deficiente.

JR:
En estos momentos los sistemas educativos están enfrentando un proceso muy serio de elevación de la calidad y cuando se habla de ello nos referimos a la formación de un individuo preparado para la vida, que sepa, sepa hacer y sepa ser. Hoy, en la mayoría de países del mundo, hablar de calidad educativa es referirse a la preparación del docente y de los directivos, de tal forma que el resultado se revierta en la formación y en el aprendizaje de los estudiantes. De ahí la relación que hay entre ese proceso, o entre esos resultados, y la evaluación.

Evaluar es conocer cada día un elemento que te sirve de brújula para el trabajo; la posibilidad de saber qué vas a hacer al otro día y cómo vas a enfrentar el proceso con cada uno de los estudiantes, ya sea el más lento, el aventajado, el que requiere una atención especializada.

Hoy, la manera de enfrentar el proceso de calidad es diferente a como lo hacíamos hace años: estamos hablando de una enseñanza desarrolladora e individualizada, y la evaluación da la posibilidad de saber cómo marcha la formación y el aprendizaje en cada uno de los estudiantes.

AT: ¿Cómo utilizar la evaluación para el mejoramiento educativo de la escuela?

JR:
En la escuela nos estamos enfrentando a algo que se aplica en la mayoría de nuestros países: la evaluación interna y externa. La externa, que en Colombia llamamos Pruebas Saber e ICFES y que en cada nación adopta nombres diferentes pero que tiene los mismos objetivos, evalúa en los diferentes niveles cómo se van alcanzando los estándares, los logros y las competencias.

Ahora bien, lo que se ha venido planteando es valorar cómo la evaluación interna, que hace el docente a diario y el sistema evaluativo concebido por el proyecto educativo de la institución, se tienen que complementar con la evaluación externa.

Si se evalúa y no se regresa al proceso para analizar cuáles son las causas por las que algunos estudiantes no aprenden suficientemente o no alcanzan el nivel de competencia aspirado, estaríamos evaluando en abstracto. En el proceso docente-educativo se requiere la actualización sistemática y profunda del diagnóstico, y su ampliación en cada clase; esto es decisivo para el resultado final.

Evaluar es, sencillamente, tener presentes, en cada momento, los estándares como referentes, hacia dónde se deben mover los estudiantes, y evaluar constantemente cómo lo debo hacer, qué no está saliendo bien y qué se debe perfeccionar. Al evaluar se logra mirar hacia el futuro, hacia lo que se debe lograr, y en ese sentido se da la oportunidad a la institución de tener claridad de lo previsto en su Proyecto Educativo Institucional. Le permite saber a tiempo cómo se van logrando las metas y su proximidad con la Misión y la Visión.

VC:
La evaluación en educación es un asunto inherente a todos los procesos y características que hacen posible y facilitan un proceso educativo de calidad.

La escuela, como institución educativa, también se constituye en objeto de evaluación. Existen normas y criterios específicos para evaluar la calidad, pertinencia y adecuación de la planta física de una escuela, teniendo en cuenta el nivel, modalidad, zona de ubicación, aireación, ventilación, iluminación, higiene, saneamiento, etc., al igual que para evaluar la calidad y pertinencia de la dotación y el uso que se hace de ella.

Por ejemplo, una escuela rural en donde se desarrolle el Programa Escuela Nueva Activa, tiene requerimientos diferentes a los de otra en donde se desarrolla un modelo convencional de educación.

Por otra parte está su aplicación en la elaboración de los Planes de Mejoramiento y en la orientación de programas puntuales de formación para los docentes. Existen indicios, fáciles de constatar, según los cuales las instituciones formadoras de docentes, Escuelas Normales y Universidades, hacen caso omiso o no le dan suficiente importancia a la información evaluativa; es un asunto que se refleja en la pertinencia de los docentes requeridos para la formación de estudiantes en Preescolar, Básica y Media, y la formación de los egresados de esas instituciones.

Esto supone igualmente que se necesita evaluar la comunicación interinstitucional respecto a la oferta de programas educativos en el país y la naturaleza y proyección del tipo de docentes requeridos.

Algunos datos evaluativos deben servir de base para la formulación de la política educativa y para orientar los procesos de planificación; otros son básicos para procesos de gestión; unos más, para tomar decisiones relacionadas con la orientación de los programas, de tal forma que respondan a las necesidades y proyecciones locales, regionales, nacionales o internacionales; y otros deben llegar a manos de los docentes y directivos docentes, quienes son en última instancia los que acompañan los procesos de formación a los diferentes niveles de educación: Básica, Media y Superior.

En otras palabras, se debería tener en claro qué tipo de información evaluativa es útil, básica y pertinente para la toma de decisiones respecto a la calidad de la educación de un alumno, un grado, un nivel de educación, un sistema educativo de un país y la sociedad en general.

AT: ¿Qué le proponen a docentes, directivos docentes y secretarios de Educación con el fin de que se multipliquen los beneficios de la evaluación en todo el sistema educativo?

JR:
Nuestra recomendación es sistematizar el proceso de acompañamiento al docente, desde la propia institución. Aprovechar al máximo las potencialidades de las instituciones colombianas y a los docentes que han recibido una capacitación de manera sistemática, para potenciar al resto, que está necesitado de una preparación y de una orientación.

Proponemos crear un sistema de trabajo que posibilite el intercambio constante entre los directivos y los docentes, los propios docentes, los docentes y los estudiantes, sin olvidar la familia.

Dentro de ese sistema, la evaluación es importantísima: hay que aplicar instrumentos de medición, encuestas y entrevistas. Una recomendación es tratar de integrar las acciones dentro de la institución, con una muy buena organización escolar que permita espacios de reflexión entre los docentes y de conversación con los estudiantes. La clase es el escenario más importante para evaluar todos los días los desempeños de nuestros estudiantes, y pensar qué haremos al otro día para mejorar.

La evaluación hay que verla como el motor impulsor para el desarrollo; es diaria y se hace desde el propio resultado del cuaderno del estudiante, de manera tal que sirva como estimulación y no como una vía de represión. Si habituamos al estudiante a verla como parte del proceso diario de la clase, y si además los maestros la utilizamos para estimularlo, se va a enfrentar de manera muy normal a cualquier tipo de evaluación, ya sea interna o externa.

VC:
Es fundamental que se divulguen y socialicen los resultados de los estudios evaluativos, al igual que se debe hacer con la investigación. Con frecuencia los resultados de las evaluaciones que se salen del contexto del aula, o más concretamente del proceso de aprendizaje y sus escenarios se quedan en los archivos de los directivos y no llegan a manos de quienes los deben tener.

La información debe llegar a cada curso, para que cada maestro revise las modalidades de enseñanza que usó. Mirar la experiencia de pares que están mejor, permite aprender de ellos; hay que estimular y apoyar a los más débiles, nunca sancionarlos.

Otros medios, como el correo electrónico, la Internet, la radio o la televisión sirven para socializar la información. Es importante utilizar redes existentes y crear nuevas. Por ejemplo, los Microcentros de Capacitación y los Círculos Docentes son una estructura valiosísima de difusión,
análisis y apropiación.

A través de ellos es posible aproximar a las autoridades educativas, docentes, estudiantes, padres y madres de familia y comunidad en general, para compartir y tomar colectivamente decisiones encaminadas a mantener, reformar o cambiar prácticas, en pro de la calidad de la educación. La evaluación tiene que ir acompañada de Planes de Mejoramiento. Es fundamental no tenerle miedo y que sea motivo de reflexión.

AT: Hablemos del papel de los otros actores la evaluación como elemento integrador del sistema...

JR:
Si el docente es capaz de incorporar a la familia, se crea una retroalimentación en la que ésta puede colaborar, dentro de sus posibilidades, con el aprendizaje de los estudiantes. Para ello, hay que mantenerla al tanto de cómo van los resultados, de manera sistemática, y no esperar al final del proceso.

En el caso de las entidades pedagógicas, de las universidades, se trata de aprovechar al máximo las potencialidades que tienen y vincularlas al acompañamiento de los docentes. Así se afianza su preparación para alcanzar los resultados en el orden de la calidad.

Para los padres de familia y para muchos docentes, la preocupación está, a veces, en el resultado final del proceso. Uno de los factores para lograr un aprendizaje desarrollador es evaluar el proceso como tal, y dentro de él, mirar hacia los resultados. Cuando solo nos preocupan los resultados, éstos nos pueden sorprender.

VC:
La institución educativa ha sido "formalmente encargada" de la educación, pero sabemos que hay otros actores, como la familia y el medio socioeconómico, que tienen una gran influencia.

El entorno tiene que ser favorable al aprendizaje. Rara vez se hace una evaluación comprensiva sobre los efectos de la calidad de la educación en las características de la sociedad y sus procesos de desarrollo.

La toma de conciencia sobre la necesidad, pertinencia y relevancia de la educación en el desarrollo integral de una comunidad, comienza por los padres y madres de familia, en la medida en que comprendan el papel significativo de la educación, y por ende de la evaluación, en el presente y futuro de sus hijos y de las comunidades.

Esta toma de conciencia debe ser apropiada, igualmente, por las autoridades, organizaciones civiles y empresas, que son las que se benefician de la calidad de los conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y aptitudes de su personal.

La educación, en sus diversas formas y modalidades, está presente en todos los procesos de trabajo y acción. La calidad del sistema educativo de un país, en general, es responsabilidad de todos. Si todos somos responsables por la calidad de la educación de nuestro país, todos debemos constituirnos en sujetos de evaluación y en evaluadores para contribuir a la calidad del sistema, de sus productos y resultados.

AT. La evaluación también lleva un componente esencial: el de la equidad... Conversemos sobre ello.

VC:
Los alumnos llegan a los primeros grados con grandes desniveles en sus conocimientos. La evaluación debe constatar si la enseñanza permite compensar gradualmente esos desniveles o si tienden a aumentar con el tiempo. Si aumentan las brechas, también aumenta la inequidad. Otro aspecto relevante de la evaluación es que permite identificar en dónde están las instituciones con logros más bajos, para poder focalizar las intervenciones e introducir estrategias de mejoramiento.

La evaluación en educación también ofrece información para la toma de decisiones sobre cobertura y pertinencia, respecto a los grupos poblacionales a los cuales va dirigida: urbano, rural, urbano-marginal, en extrema pobreza, desplazados, migrantes, etc. En general, una vez se conocen los resultados, lo más importante es que éstos nos digan dónde hay que hacer más esfuerzos.

Una evaluación que a mí me llena de orgullo es la que lideró Jorge Iván González, actual Director del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional, y que comentó recientemente en el Segundo Congreso Internacional de Escuelas Nuevas. Fue realizada con la Misión Social del Departamento Nacional de Planeación -en el artículo titulado La Calidad de la Educación y el Logro de los Planteles educativos, DNP1997-, y concluyó lo siguiente:

"El resultado más relevante es que el logro de la Escuela Nueva (nivel socioeconómico 1), es mayor que el de la escuela tradicional, incluso superando el puntaje de las escuelas tradicionales con nivel socioeconómico 2; este hecho estaría indicando que la Escuela Nueva logra, por decirlo de alguna manera, compensar las limitaciones iniciales ocasionadas por el bajo nivel socioeconómico".


Necesitamos asegurar intervenciones que mejoren la calidad y también la equidad, una prioridad en la política.

JR:
La evaluación tiene que ajustarse a las características de nuestros estudiantes y no debe utilizar las mismas técnicas para todos. Si hablamos de atención a las diferencias individuales y de lograr la equidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ésta se debe ajustar para que a cada cual lo podamos evaluar de acuerdo con los niveles y los desempeños que va logrando.

En esa medida, la evaluación es un elemento para el logro de la equidad porque ubica al estudiantado, le da la posibilidad de estar en el lugar y de alcanzar la capacidad que cada uno puede lograr, pues no todos llegan al mismo tiempo a un logro determinado. Es importante que los estudiantes vean la evaluación como una posibilidad de mantenerse informados, estar atentos a los resultados, ver hasta dónde han llegado y no como un medio para diferenciarlos del resto.

Jesús Rodriguez Izquierdo
Master en Investigación Educativa. Trabaja en el Ministerio de Educación de Cuba y es asesor de la viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media. Ha trabajado durante 35 años en educación Básica, con experiencias e investigaciones en educación Primaria. Se ha desempeñado como docente, directivo y funcionario.

Vicky Colbert de Arboleda
Autora del modelo pedagógico Escuela Nueva, ha sido Primera Coordinadora Nacional del Programa Escuela Nueva, vice-ministra de Educación Nacional, asesora regional en educación para América Latina y el Caribe de UNICEF y fundadora y actual directora ejecutiva de la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente.

En 2003 fue seleccionada por la Fundación Schwab, de Suiza, como uno de los 20 Emprendedores Sociales más sobresalientes del mundo, y por Ashoka, como Emprendedora Social Ejemplar en Educación. Ha sido galardonada con el Premio Mujer de Éxito de la Fundación Mujeres de Éxito y con las medallas Francisco de Paula Santander y Camilo Torres para la Educación, del Ministerio de Educación Nacional.

Fue escogida por el Papa Juan Pablo II como Asesora de Programas Sociales del Consejo del Vaticano Cor Unum y en 2005 fue galardonada por la Asociación Mundial de Tecnología con el Premio Mundial de Tecnología en la categoría de Emprendedora Social del año. (*)

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